La televisión de los años cincuenta en Colombia | Señal Memoria

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Publicado el Dom, 02/06/2024 - 08:22 HISTORIA DE LOS MEDIOS
Arte y nación: la televisión de los años cincuenta en Colombia

En los años cincuenta, la televisión en Colombia buscó cumplir objetivos culturales. Programas como Los Tolimenses, El lápiz mágico, Telecirco, El Minuto de Dios y otros de índole musical lograron que los colombianos se reunieran en torno a la “caja mágica” y construyeran una identidad nacional.


Durante un lluvioso domingo de 1954 se inauguró la televisión en Colombia. El 13 de junio de ese año marcó el inicio de una vida distinta para los colombianos, de una en la que dejaron de recibir información solamente por la radio o la prensa. Empezaron a observar lo que sucedía en el país de manera gradual y a reforzar el sentimiento de hacer parte de una nación por medio de lo que se emitía en blanco y negro. 

Una televisión para la nación

Ese 13 de junio se instalaron televisores en espacios a los que las personas podían acceder, como cafés o vitrinas de almacenes. Allí se agolparon para poder ver la programación, como recuerda Teresa Morales, historiadora y esposa de Fernando Gómez Agudelo, el entonces director de la Televisora Nacional. Ese hecho mostró que este sistema de transmisión era pensado como uno al que todos debían acceder, no como algo exclusivo de las clases privilegiadas. Aquello se relaciona con las palabras que dijo aquel día el, como le llamaban en ese entonces, Excelentísimo Señor Presidente de la República Teniente General Gustavo Rojas Pinilla desde el Palacio de San Carlos: "El Gobierno Nacional declara inaugurada la Televisión, para el servicio educacional del pueblo Colombiano". Esa frase permite comprender que se trataba de una tecnología para todos los colombianos, a pesar de que se demoró algunos años más en llegar a la mayor parte del territorio.

El haber contado con la figura del presidente durante la primera emisión da cuenta de algunos vínculos con la construcción de una “identidad nacional” apoyada por la televisión. Concretamente, ese concepto hace referencia al “sentimiento subjetivo del individuo a pertenecer a una nación concreta, a una comunidad en la que existen diversos elementos que la cohesionan y la hacen única”, según lo comentan los científicos sociales Antonio Vicente y María Moreno. Teniendo en cuenta lo anterior, las palabras de Gustavo Rojas Pinilla alentaron esa visión de nación al presentarse como su máxima autoridad, mientras los colombianos lograban ver su imagen en vivo, suceso impensable años atrás.

Aunque entre lo primero que pudieron ver los colombianos fue al presidente, antes consiguieron observar la bandera de Colombia y escuchar el Himno nacional interpretado por la Orquesta Filarmónica. Justamente el haber incluido a dos de los símbolos patrios permitió que se hiciera énfasis en el aspecto de “nación” que rodeaba a esa emisión. Se trató de un elemento que fue primordial en esos primeros años, pues fue una tecnología traída por el Estado y no por privados, como ocurrió en otros países.

El arte para “culturizar”

Así como la Orquesta Sinfónica interpretó el Himno nacional, en la parrilla de programación de los primeros años se incluyó música de manera habitual. Por ejemplo, el primer día los colombianos observaron a dos artistas tocando sus instrumentos en pantalla: a Frank Preuss con el violín y a Hilda Adler con el piano. Más adelante aparecieron otras figuras de la música: Luis Bacalov fue uno de ellos. De acuerdo con el libro 50 Años de la televisión en Colombia. Una historia para el futuro, el pianista de origen argentino incluso tuvo que ponerse peluca o bigotes en algunas ocasiones, porque tuvo que aparecer varias veces en un mismo día.

A partir de la inclusión de la música sinfónica y/o clásica, se visibilizan los deseos de “educar” y “culturizar” a los colombianos en ese entonces. No se trataba de un medio solamente para entretenerlos, sino para introducirlos a manifestaciones pertenecientes a lo que algunos llamarían como “alta cultura”. En ese sentido, se quería que las personas se “ilustraran” frente a lo que se consideraba como “culto”, pese a que esto tildara como “inferiores” a otras acciones culturales.

Entre la religión y el pasado indígena

En una vía similar, se promovió que los colombianos se vincularan con la Iglesia Católica. Esto ocurrió especialmente por medio del espacio de El Minuto de Dios presentado por el sacerdote Rafael García Herreros desde enero de 1955. Aunque ya no es conducido por el mismo padre, actualmente es el programa más antiguo de la televisión colombiana. Sus reflexiones relacionaron a la población del momento con una misma religión y, de ese modo, con una identidad conjunta. En el siguiente fragmento de 1956 se puede apreciar al líder García Herreros en los Premios Nemqueteba, mientras el artista Humberto Martínez Salcedo pronunciaba unas palabras antes de otorgar las respectivas condecoraciones.

Radiotelevisora Nacional de Colombia (productor). (1956). Historia de la televisión en Colombia : [Segunda entrega premios Nemqueteba - Año 1956]. Bogotá: Radiotelevisora Nacional de Colombia. Archivo Señal Memoria, C1P-243163.

 

Los Premios Nemqueteba fueron un evento anual en el que se entregaron galardones a los personajes destacados de la televisión. El nombre del evento estuvo inspirado en un Dios de la mitología muisca, lo que lleva a reflexionar sobre la conciencia del pasado indígena de la nación, pese a que estos pueblos sufrieran de múltiples discriminaciones en ese entonces.

En adición a los símbolos patrios, al legado indígena, a la creencia en la fe católica y a la búsqueda de la “alta cultura”, la televisión promovió el sentimiento de identidad nacional por medio de manifestaciones artísticas de diferente índole. Una de ellas, y que ocupaba buena parte de la programación, fue el teleteatro. Se trató de un formato que se adaptó a partir de los radioteatros y por medio del cual se mostraron tanto situaciones de la vida cotidiana como historias vinculadas con la literatura universal.

La programación de la televisión y el “ser colombiano”

También se buscó la identificación con el “ser colombiano” por medio de la comedia. Fue así como aparecieron en televisión Los tolimenses, un dúo que combinaba la música y el humor con chistes que reflejaban la cotidianidad del país. De manera semejante, se transmitió el Telecirco con el que se buscaba entretener a los niños en los años cincuenta. En el siguiente fragmento se puede observar cómo era ese programa que fue dirigido por el chileno Alejandro Michel Talento.

Michel Talento, Alejandro (director). Telecirco. Archivo Señal Memoria, BTCX30-038929.

 

Además de unir a las personas en torno a programas como los ya mencionados, es pertinente destacar a otro que se llamó El lápiz mágico en el que se utilizaba al dibujo para informar a los ciudadanos sobre aspectos de relevancia en el momento. Como se puede apreciar a continuación, la presentadora Gloria Valencia de Castaño incluyó al fútbol en uno de los episodios.

Valencia de Castaño, Gloria (directora). (1958). El lápiz mágico. Bogotá: Inravisión. Archivo Señal Memoria, UMT-201508.

 

El carácter público de la televisión en Colombia en sus primeros años posibilitó que se fortaleciera una unidad nacional en torno a los símbolos patrios. Aquello también se logró por medio de manifestaciones culturales y artísticas que incluyeron información sobre los acontecimientos de ese entonces. La programación de aquellos años cincuenta visibiliza los intereses tanto de los funcionarios de la Televisora Nacional (que después se llamó Inravisión) como de los ciudadanos que buscaban no perderse lo que se presentaba en “la caja mágica”.

 



Por: Laura Lucia González 

Fecha de publicación original Dom, 02/06/2024 - 08:22