Similitudes entre la obra de Rembrandt van Rijn y Diego Velázquez

Publicado el Vie, 30/10/2020 - 10:00

Rembrandt y Velázquez: un vínculo brillante

Diego Velázquez
Archivo Señal Memoria de RTVC. Diseño gráfico: Dennis Osorio para Señal Memoria de RTVC

En Señal Memoria preservamos importantes documentos que nos permiten revivir las figuras de Rembrandt y de Velázquez. Al respecto del holandés, hablaremos de su contexto cultural gracias a un programa conmemorativo que emitió la emisora HJCK en 1956 y analizaremos su obra maestra “La ronda de la noche”; mientras que con el español, repasaremos algunas de sus pinturas más importantes como “Las Meninas” y “Almuerzo con campesinos”, extraídas del programa de televisión “Momentos del milenio”.

 

Maestros de la observación

Rembrandt van Rijn nació en Leiden, Países Bajos, hacia 1606. Fue el noveno hijo de una familia dedicada a la molienda de malta, un próspero negocio de la época para la clase media. Esta condición social le permitió al artista estudiar en la universidad de su ciudad natal y poder dedicarse plenamente a la pintura en el taller de su maestro Jacob van Swanenburgh, de quien aprendió a observar e interpretar temas bíblicos, mitológicos e históricos. Es precisamente en la observación y en la manera de retener los detalles de un paisaje, de un rostro o de un objeto, donde encontramos autenticidad en la obra de Rembrandt. De aquí el calificativo “el más holandés de los holandeses” que se enuncia en el programa conmemorativo que la emisora HJCK realizó por el 350 aniversario del nacimiento del pintor en 1956. 

Rembrandt y la mirada holandesa

Por la misma época, nació Diego Velázquez en Sevilla, España. Para ese momento, la capital de Andalucía era la más rica y próspera de toda la Península. Gracias a su talento, Velázquez pudo formarse como pintor junto a los maestros más prestigiosos del momento, entre los que se encontraba Francisco Pacheco, y ser parte del gremio más importante de la ciudad. El artista español consolidó un estilo puramente barroco al mostrar interés por los fuertes contrastes de luz y al desarrollar una gran capacidad de retratista y de observador minucioso. Así lo demuestra en la obra “Almuerzo con campesinos” de 1620, perteneciente a su primera etapa.

 

almuerzo

“Almuerzo de campesinos”. Velázquez, Diego. Extraído de: Mauricio Botero Montoya (Historiador) (2000). Momentos del milenio [Serie documental]. Colombia: Inravisión-Señal Colombia. Archivo Señal Memoria, BTCX30-018673.

 

En esta obra podemos apreciar el gusto de Velázquez por representar escenas de la vida cotidiana en espacios domésticos de forma naturalista. Este tipo de cuadros de bodegón o de estilo costumbrista fueron recurrentes durante la primera etapa del pintor. Observamos un tratamiento lumínico y detallista de los objetos que les confiere protagonismo en la escena: las viandas, el pan, el vaso de vino y la manzana parecieran tener vida propia. Por su parte, los personajes se muestran muy expresivos y están simbolizando las edades del hombre: el adolescente, el adulto y el anciano.

 

Maestros de la luz y del espacio

Rembrandt compartió la capacidad de Velázquez para dotar de vida a los objetos por medio de la luz. En el homenaje transmitido por la emisora HJCK en 1956, se habla de la fijación hacia los elementos cotidianos en la obra del holandés, en la que el brillo adquiere importancia dentro del contexto de un paisaje regional escaso de luminosidad.

La luz en la obra Rembrandt

Rembrandt viajó a Ámsterdam hacia 1631, donde realizó la mayor parte de sus obras maestras, entre ellas, “La ronda de la noche” de 1642, considerado su cuadro más importante. Esta pintura fue encargada para darle visibilidad a una de las compañías de la milicia civil de la ciudad. “La ronda” es una obra llena de vida con una gran cantidad de personajes, de los que solo algunos son identificables, entre ellos, el personaje central: Frans Banninck Cocq, capitán de la compañía y quien encargó la pintura. La escena nos muestra el momento en el que Cocq le da a su lugarteniente (ubicado a su lado izquierdo) la orden de marchar con todos sus hombres, a quienes podemos observar en segundo plano ya dispuestos a cumplir el mandato. La maestría del autor radica en la vivacidad de la pintura generada por la luz que emiten los personajes y en su contraste con un espacio oscuro, profundo y avasallante. La figura de Cocq, quien muestra su guante negro de forma desafiante, contrasta con la de su lugarteniente y la de la mujer situada detrás de él.

 

 

la ronda de la noche

Detalle “La ronda de la noche”. Rembrandt. Extraído de: Piedrahita Orrego, Lucrecia. (Directora). (2004). Tríptico: pensar a Caravaggio. [Serie Documental]. Colombia: Universidad de Medellín Televisión. Archivo Señal Memoria, BTCX30-019063 CLIP 1.

 

La genialidad para representar el espacio es otro punto artístico que une al holandés con el español. Velázquez, que dejó Sevilla para viajar a Madrid, alcanzó su punto máximo de inspiración al hacer parte de la corte del rey Felipe IV durante el florecimiento cultural conocido como el Siglo de Oro, dando lugar a una de las obras más icónicas de la historia del arte: “Las Meninas” de 1656.  En el programa “Momentos del milenio”, transmitido por Señal Colombia en el año 2000 el historiador Mauricio Botero nos ofrece una valiosa explicación sobre la obra en cuestión.

La obra de Diego Velázquez

 

las meninas

“Las Meninas”. Velázquez, Diego. Extraído de: Mauricio Botero Montoya (Historiador) (2000). Momentos del milenio [Serie documental]. Colombia: Inravisión-Señal Colombia. Archivo Señal Memoria, BTCX30-018673.

Esta pintura, objeto de diversas interpretaciones, nos presenta una imagen enigmática de la familia real española, encabezada por los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, cuyas figuras aparecen reflejadas en el espejo del fondo; desconocemos si están observando la escena, si están a punto de ingresar en ella o si están siendo retratados. Por su parte, la infanta Margarita, centro luminoso del cuadro, es atendida por dos meninas o damas de honor. En escena, también aparecen la enana Maribárbola y el bufón Pertusato. Velázquez se autorretrata en segundo plano y en acción de pintar: el cuadro dentro del cuadro, una fórmula que repetiría tiempo después Francisco Goya. En el tercer plano de la derecha, aparecen otros dos sirvientes de corte. Por último, abriendo la puerta, aparece José Nieto, jefe de tapicería de la reina; no sabemos si entra a la habitación o se dispone a irse de ella.

La escena está ambientada en el taller de Velázquez, un lugar adornado con cuadros de autores como Rubens y representado de forma profunda, penumbrosa y espaciosa mediante el uso de la pincelada suelta. La luz que apunta directamente a Margarita, foco central de la obra proviene de una ventana lateral. En cuanto a los extremos, la luz emana de los reyes (rebotando en el espejo) y de la puerta abierta por José Nieto, generando un claroscuro magistral, así como una atmósfera tan única como misteriosa y acogedora.

Así, a través de la forma de observar su realidad, de su manejo de la luz y de su representación del espacio, descubrimos la asombrosa similitud entre la obra de Rembrandt y la de Velázquez y evidenciamos el vínculo artístico entre ellos.


Autor: Luis Felipe Núñez Martínez
Fecha de publicación original Vie, 30/10/2020 - 10:00
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