La televisión educativa y cultural de Inravisión cambió las jornadas de millones de niños colombianos en el siglo XX.
Historia de los medios
Colección que da cuenta de la historia de la televisión y la radio pública en el país a lo largo del siglo XX y lo que va corrido del siglo XXI.
Lucero Galindo (Bogotá 1939 – 2013), fue una actriz y locutora de radio colombiana, que entre 1984 y 1986 protagonizó a Fidela Sotomayor en la telenovela Los Cuervos, interpretando a un personaje secundario presente en toda la trama de la telenovela
Dejémonos de vainas, serie escrita por Daniel Samper Pizano y dirigida por Bernardo Romero Pereiro y Claudia Bernal, fue una de las comedias más emblemáticas de la televisión colombiana en los años 80 y 90. Interpretada por Víctor Hugo Morant, Maru Yamayusa, Carlos Benjumea y Paula Peña, entre otros, acompañó durante más de una década a los hogares bogotanos con relatos que nacían de la vida doméstica.
Siendo director de El Espectador, Guillermo Cano denunció en sus editoriales las acciones criminales del narcotráfico en el país.
Memorias de un desmemoriado, fue el programa radial de esta figura fundamental en la historia y la política colombianas. ¿Cómo fue este espacio de la Radiodifusora Nacional?
Los atentados terroristas que marcaron el final de la década de 1980 y los inicios de los años de 1990, se han mantenido en la memoria de millones de hombres y mujeres de
En los años 1930 nacieron las primeras emisoras colombianas. Algunas de sus voces y huellas se conservan en nuestro archivo sonoro.
Germán Arciniegas utilizó la radio para interrogar las narrativas tradicionales y visibilizar las tensiones en torno a cómo recordamos el pasado. La radio fue su herramienta para abrir debates públicos sobre la historia colonial, el mestizaje y la resistencia cultural. Arciniegas buscaba transformar la forma en la que se narraba el pasado y cómo llegaba al público, generando una discusión más amplia sobre nuestra propia historia.
En El padre, personaje todopoderoso de la novela de Álvaro Cepeda Samudio, convergen el odio de un pueblo y un odio inveterado que se transmite por la sangre.
