Kalimán y la bruja: ¿una relación tóxica? | Señal Memoria

Publicado el Mié, 23/02/2022 - 11:18
Kalimán y la bruja: ¿una relación tóxica?
Kalimán y la bruja: ¿una relación tóxica?
Archivo Señal Memoria de RTVC. Diseño gráfico: Karen López para Señal Memoria de RTVC

En 1965 llegó a Colombia Kalimán. Esta radionovela se emitió durante treinta años, convirtiéndose en un espacio de encuentro de familiares y amigos. Analizar sus relatos es importante. En la temporada “La bruja blanca del Kilimanjaro”, Kalimán viaja al África y mantiene una relación compleja con la bruja, que muestra nociones de lo salvaje y lo femenino en contraposición a la masculinidad racional del héroe. Entre besos e intentos de asesinato, conversaciones y amenazas, surgen líneas discursivas sobre la radionovela y en torno a cómo la misma narraba la vida.

 

La serie se extendió hasta 1995. Fueron treinta años, 1.020 capítulos y ocho temporadas. Una de esas temporadas fue “La bruja blanca del Kilimanjaro”. 

 

En 1963, el cubano Rafael Cutberto Navarro y el mexicano Modesto Vásquez González crearon Kalimán, el hombre increíble. Las aventuras de este príncipe de la India fueron un éxito total en México, antes de ser exportadas. La radionovela llegó a Colombia en 1965 y tuvo que ser adaptada por Álvaro Ruiz Hernández (La ley contra el hampa y Código del terror) para sortear problemas legales que impedían la reproducción de la obra original. De la narración se encargó Gonzalo Zuluaga. Gaspar Ospina, locutor y actor de teatro antioqueño, dio vida a Kalimán. La serie se extendió hasta 1995. Fueron treinta años, 1.020 capítulos y ocho temporadas. Una de esas temporadas fue “La bruja blanca del Kilimanjaro”. 

En “La bruja blanca del Kilimanjaro” Kalimán viaja al África, territorio lleno de diamantes en bruto y amenazas mortales, en busca de esa mítica mujer blanca de cabellos dorados que dominaba a los salvajes. Era una aventura más en una vida que abundó en riesgos para Kalimán, así como una ventana para, años después, explorar su relación con la Bruja. Hubo miedo y seducción, emoción y dolor, risas y decepciones.

Sobre todo, hubo muchas pistas para pensar cómo era pensado el continente africano, la figura del héroe, lo que representaba una mujer... 

 

La descripción de Kalimán es casi bíblica: África bien podría ser el Jardín del Edén antes del pecado original [...] curiosamente, es también una región tan peligrosa y llena de misterios.

 

Al inicio de la temporada, África es narrada como un lugar en el mundo donde el aire es puro y transparente, el cielo azul y los seres humanos libres. Este lugar se resiste al paso del tiempo y sus avances tecnológicos: prima la ancestralidad y la libertad del hombre sobre la civilización; las leyendas y los mitos sobre las ciencias y las matemáticas; el paraíso prometido sobre las ciudades modernas. Esta tierra primigenia y salvaje se opone a la civilización y establece una diada Naturaleza – Cultura. La descripción de Kalimán es casi bíblica: África bien podría ser el Jardín del Edén antes del pecado original. Pero, curiosamente, es también una región tan peligrosa y llena de misterios. No ha sido domesticada. Allí es donde llega Kalimán en su nueva misión. Y allí, claro, es donde vive, se esconde y acecha la Bruja.  

Al principio de la temporada, la Bruja aparece como rumor y sombra. Kalimán ha escuchado de ella, de su leyenda, pero no la conoce. Conforme avanzan los capítulos, la Bruja se siente cada vez más cerca: se escucha su risa a lo lejos, aparece una comitiva que cobra un tributo de sal en su nombre. Se establece un juego del gato y el ratón que aumenta la tensión. Eventualmente, la Bruja surge y ataca. Cuando parece que Kalimán va a morir, el héroe sobrevive gracias a los rayos que logra invocar con su mente para escapar de la estocada de la Bruja. 

El balance se invierte. Maravillados por la demostración de poder de Kalimán —un poder tan inmediato e innegable, tan contundente como manejar la naturaleza, el continente—, la Bruja y su tribu suplican por su vida. Kalimán, magnánimo, busca ser amigo de la Bruja. Y luego ella, impredecible y fluctuante como el clima tropical, lo reta a un duelo a muerte. Durante el combate la desarma y la besa. Y con ese beso la cautiva: la Bruja desea que el héroe se quede para siempre junto a ella. Así sucede en el capítulo 92 de la temporada, emitido en 1985.

 

Ospina, Gaspar (1985). Kalimán, el hombre increíble [La bruja blanca del Kilimanjaro: Capítulo 92]. Bogotá: Todelar. Archivo Señal Memoria, TDLR-RMT-080233-01. 

 

Kalimán, siempre sereno, con las cualidades de la civilización y la masculinidad, impone su voluntad sobre la Bruja, que es mujer y salvaje, africana. La relación desigual, con fuertes tintes coloniales, queda clara en el lenguaje. Así como la interacción entre Tarzán y Jane en la película de Disney, Kalimán se expresa a la perfección mientras que la Bruja lo hace a medias, flaquea su sintaxis y su gramática tropieza. Él la corrige, le enseña cómo se habla de verdad. Luego continúan una relación complicada, azarosa. Ella lo quiere envenenar con un brebaje, pero luego se arrepiente. Lo acompaña al Kilimanjaro pero son capturados y logran escapar. 

Entonces Kalimán advierte que la Bruja desea que él se quede toda la vida en su aldea, mientras que Kalimán busca acabar su misión e irse. Ella le reclama, se desespera, entra en cólera. Él le explica que está confundida, que el beso fue un gesto de amistad, que no puede quedarse. Esto sucede en el capítulo 160, de 1985:

 

Ospina, Gaspar (1985). Kalimán, el hombre increíble [La bruja blanca del Kilimanjaro: Capítulo 160]. Bogotá: Todelar. Archivo Señal Memoria, TDLR-RMT-080301-01.

 

Cuando Kalimán habla, está siempre bajo control. Es sereno, usa la razón sobre las emociones. La Bruja es todo lo contrario: es voluble y se inquieta fácilmente. Es inestable. Tanto así que decide cobrar venganza y atacarlo. En el capítulo 178 se enfrenta en un duelo mortal con el héroe. Pero se arrepiente y llora: no puede matarlo. Él huye con sus amigos hacia su siguiente misión. 

Kalimán fue un puente que unió a generaciones, un personaje que con frases icónicas como “Un largo camino se inicia con el primer paso” o “El arma más poderosa es la mente humana”, marcó la memoria colectiva de miles de colombianos. Y esta última es certera: aunque estaba sumido constantemente en situaciones que amenazaban su vida, nunca dependió de las armas. Luchaba con todo el poder de su mente: telepatía, telekinesis, hipnotismo, desdoblamiento, levitación y demás magias. 

Aunque la idea original venía de México y la adaptación se hacía en Colombia, Kalimán era una figura procedente de Oriente, como denotaba su turbante. Esta radionovela hablaba de lo exótico y maravilloso, refería aventuras en mundos lejanos que estimulaban la imaginación. Y aun así se sentía cercana: gracias al poder de las voces, gracias al impacto que podían tener narrativas orales como las radionovelas. Llegaron a Colombia desde Cuba en los 50 y rápidamente se consolidaron como un formato importante para las familias colombianas, un espacio de unión y reflexión, de pausa frente al ajetreo del día a día. En esta dinámica Kalimán fue punta de lanza.

Su relación con la Bruja es una de tantas aristas para analizar en la historia de Kalimán. Dentro de la historia, fue una aventura más de la que el héroe salió triunfante. Pero no está de más salir de la radionovela por un momento y, entendiendo el contexto del tiempo, preguntarnos qué había detrás del telón en ese entonces.


Autor: Santiago Cembrano

 

logomintic

Fecha de publicación original Mié, 23/02/2022 - 11:18
¿QUÉ TANTO TE GUSTÓ ESTE CONTENIDO?
Compartir