Pandemias en la radio colombiana | Señal Memoria

Publicado el Sáb, 21/03/2020 - 09:18

Pandemias en la radio colombiana

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Diseño: Dennis Osorio para Señal Memoria de RTVC Sistema de Medios Públicos

Señal Memoria conserva registros sonoros que nos muestran la extensa relación entre el arte y las epidemias que por siglos han asolado a la humanidad.

 

Donde se concentran seres humanos se expanden las epidemias, como una constatación de nuestra fragilidad y de los efectos de nuestro propio desarrollo. La vida urbana, el comercio y las comunicaciones han traído grandes avances para las sociedades, pero de vez en cuando esos rasgos de la civilización también han traído enfermedades para las cuales nuestros organismos no son lo suficientemente resistentes, y terminan amenazando cada rincón del mundo donde nosotros mismos hayamos sido capaces de llegar. Esa es, en general, la historia de las pandemias.

De la misma forma, esa historia trágica ha sido confrontada por el ingenio humano en distintas manifestaciones: textos religiosos, literarios e historiográficos, obras visuales y sonoras, avances médicos y biológicos, diseños arquitectónicos y urbanísticos y, en el último siglo, productos en los medios de comunicación masiva. Todos esos han sido espacios para reflexionar sobre las epidemias, sus estragos o sus formas de evitarlas. Y como una muestra de eso, nuestro archivo sonoro cuenta la historia de estas enfermedades en los ecos de la radio cultural…

De Edipo Rey a la Plaga de Atenas

En 1968 la Radiodifusora Nacional produjo una versión de Edipo Rey, obra clásica del teatro griego. Esta versión, la segunda del clásico de Sófocles que conserva nuestra fonoteca, fue escrita por Federico Vera Díaz y dirigida por Gonzalo Vera Quintana, ineludible referente del radioteatro en nuestro archivo. En ella actuaron leyendas del género como Guillermo Piedrahita (Edipo), Gladys del Campo (Antígona), Flor Vargas (Yocasta) y Fabio Camero (Tiresias). En este fragmento, el pueblo de Tebas, se dirige a su rey para clamar que los salve de una peste que destruye tierras, animales y gentes a su paso…


Edipo Rey - La peste de Tebas -Radiodifusora Nacional, 1968


La peste que en la tragedia de Sófocles asola Tebas está relacionada con la Plaga de Atenas, nombre con el que se conoce la epidemia registrada en el año 430 a. C., cuando esta ciudad era asediada por los espartanos. Los atenienses encerrados en sus muros, no pudieron resistir un brote desconocido que afectó buena parte del Mediterráneo, el Cercano Oriente y el norte de África, cobrando la vida de Pericles, el histórico magistrado que entonces los gobernaba. Como en el mito de Edipo, la ciudad y sus defensores perecieron (un tercio de sus habitantes, según el historiador Tucídides) iniciando así el ocaso de las ciudades-estado griegas.

 

Las epidemias de Orán según Albert Camus

En 1947 se editó La peste, novela del escritor franco-argelino Albert Camus. Este libro narra una historia ficticia ocurrida siete años antes en Orán, Argelia: un enfermedad contagiosa transmitida por las ratas que transforma la vida de cada uno de los personajes descritos en la novela, al despertarles la compasión en medio del horror. En la primera página de la obra cumbre de Camus, se describe la cotidianidad de la ciudad portuaria que pronto será asolada. Así se lee aquel fragmento para un programa de homenaje realizado por la HJCK en asocio con la Alianza Francesa, poco después del fallecimiento del autor.


Primera página de La Peste de Albert Camus – HJCK, ca. 1960


La epidemia descrita por Camus evoca un prolongado recuerdo en la historia del Mediterráneo: la peste bubónica, cuyos sucesivos brotes marcarían tantas veces la vida de sus ciudades y la creación literaria de sus habitantes: desde la Plaga de Justiniano, narrada en el siglo VI por el historiador Procopio, hasta la Peste Negra del siglo XIV, la cual inspiró el Decamerón de Boccaccio y los sonetos de Petrarca a su amada Laura, muerta cuando la enfermedad llegó al sur de Francia. Por su parte, la inspiración de Camus también vino de la pandemia de cólera que asoló al mundo a mediados del siglo XIX, la cual llegó a Orán en 1849 y que, muy lejos de allí, la misma enfermedad infecciosa mataría a más de  veinte mil colombianos.

 

Apollinaire, víctima de la ‘gripe española’

A finales de 1918 moría en París el poeta Guillaume Apollinaire, una de las grandes figuras de la literatura del siglo XX. Su voz apagada prematuramente alcanzó a ser registrada por la Biblioteca Nacional de Francia leyendo El Puente Mirabeau, uno de sus poemas más recordados, publicado originalmente en 1912. Esta grabación histórica fue emitida en 1998 por la radio colombiana, al cumplirse 80 años de la muerte del escritor. La traducción ofrecida al final de este registro, realizada por el periodista colombiano Andrés Holguín, fue leída para el espacio Programas del Ayer de la HJCK por el locutor Carlos Melo Salazar.


Guillaume Apollinaire, Le pont Mirabeu – Ca. 1912-1918


Apollinaire, el hombre cuya voz escuchamos, falleció por la llamada Gripe Española, pandemia que asoló al mundo en 1918, la cual debe su nombre a que España fue el país que más atención prestó a la enfermedad, en una Europa ocupada en la Gran Guerra, cuyas tropas esparcían el virus por todo el continente. En el resto del mundo, por su parte, la propagación se dio gracias a la rapidez de los modernos barcos mercantes. Además de Apollinaire, la pandemia acabó entre 20 y  50 millones de vidas, entre las que estaban las del sociólogo Max Weber, el pintor Gustav Klimt y dos de los pastorcitos de Fátima. En Colombia mató a más de 1.600 personas, la mitad de ellas en una Bogotá que, por esa razón, expandió su perímetro urbano, su cementerio y sus hospitales.

 

Tomás Carrasquilla y las epidemias colombianas

En 1950 la Radiodifusora Nacional presentó una adaptación de Salve Regina, obra original del escritor colombiano Tomás Carrasquilla. Este cuento narra cómo, a finales del siglo XIX, la paz de un pueblo antioqueño se interrumpe por el brote de una epidemia desconocida (“el rayo”, la llaman sus habitantes), por lo que la joven Regina se sacrifica piadosamente para salvar a su comunidad. En los siguientes fragmentos se narra el inicio de la historia, cuando el párroco del pueblo ordena a los lugareños hacer una procesión a san Roque, poco antes de que nuestra protagonista descubra que se ha contagiado del misterioso mal...


Salve Regina: Rogativa a San Roque – Radiodifusora Nacional, 1950


Salve Regina: Regina se contagia del rayo – Radiodifusora Nacional, 1950


La historia de Salve Regina es una ventana hacia  cómo las epidemias marcaban la vida cotidiana de los colombianos en la Colonia y el primer siglo de la República. Desde los brotes de sarampión, tifo y gripa que arrasaron en el siglo XVI con los indígenas, la Peste de Santos Gil del siglo XVII, las viruelas y malarias atendidas en el siglo XVIII por la Expedición Botánica hasta  el ya mencionado cólera de 1849. En buena parte de esas emergencias, como en la novela de Carrasquilla, se ponía a prueba la fe de la gente en sus ruegos a san Roque, un peregrino francés que atendió enfermos en los años de la Peste Negra.

Así se entrecruzaban siglos de historia, poniendo a prueba un mundo y un arte que nunca dejaron ni dejarán de seguir su marcha, a pesar de las pandemias. Tal y como nos lo cuenta la radio colombiana.

Autor: Felipe Arias Escobar

Fecha de publicación original Sáb, 21/03/2020 - 09:18
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