M-19: de la guerra a la paz | Señal Memoria

Publicado el Mié, 26/08/2020 - 10:10

M-19: de la guerra a la paz

M-19: de la guerra a la paz
Diseño: Dennis Osorio para Señal Memoria de RTVC Sistema de Medios Públicos

El M-19 fue un grupo insurgente que nació producto del inconformismo de las elecciones presidenciales de 1970. Durante sus casi veinte años de actividad guerrillera cometieron distintos atentados que los llevó a una guerra agotadora contra las Fuerzas Armadas de Colombia. Sin embargo, en 1989 optaron por el camino de la paz, entregaron las armas y se convirtieron en un movimiento político.

El Movimiento 19 de abril, más conocido como M-19, fue una organización guerrillera que surgió en 1970 de las filas de la Alianza Nacionalista Popular (Anapo), movimiento que acaudillaba el general y expresidente de la República, Gustavo Rojas Pinilla. Los partidarios del militar denunciaron fraude en las elecciones de 1970, en las cuales, según las cifras oficiales, el conservador Misael Pastrana Borrero venció por apretado margen a su contrincante. 

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Las actividades militares del M-19 caracterizaron al movimiento como una guerrilla urbana a la que le gustaba generar sensación en los medios de comunicación, por lo que el 17 de enero de 1974 extrajeron de la Casa Museo Quinta de Bolívar una espada que se cree perteneció a Simón Bolívar. Sin embargo, su acción más espectacular se concretó entre el 30 de diciembre de 1978 y el 1 de enero de 1979, cuando un comando de esa organización penetró, a través de un túnel, en el regimiento militar de Usaquén, al norte de la capital colombiana, y sustrajo aproximadamente 5.700 armas pertenecientes al Ejército. Hecho que, por supuesto, llamó la atención de todos los medios de comunicación.

Detalle de la portada del diario “El Espectador” del 2 de enero de 1979. Extraída de El Espectador

el espectador

 

La operación a cargo de Jaime Bateman Cayón, conocida como “Ballena Azul”, dejó muy mal parado al Ejército, que desplegó todas sus fuerzas para iniciar una persecución absoluta, la cual se materializó el 20 de noviembre de 1979, cuando fueron juzgados 219 integrantes del movimiento, acusados de ser parte del ataque al Cantón Norte. El archivo de Señal Memoria conserva este invaluable fragmento, en el que se puede observar a los más representativos miembros del M-19 en el juicio militar que el Ejército de Colombia realizó en su contra.

Juicio militar contra integrantes del M-19. [material huérfano]. Colombia, noviembre de 1979.

Entre los exintegrantes que se alcanzan a identificar en el video están Carlos Pizarro, Antonio José Navarro Wolff, Iván Marino Ospina, Luis Otero Cifuentes y Carlos Toledo Plata, quienes luego de arengar las consignas del movimiento insurgente y estrechar la mano con los militares, declamaron el himno nacional de Colombia. Aunque las imágenes parecen mostrar un juicio amigable, en realidad, a partir de entonces, el Ejército de Colombia se convirtió en su mayor oponente y en el mayor saboteador de los futuros procesos de diálogo y negociación.

Es por esto que muchos expertos consideran que el declive del M-19 inició con este juicio, pues la respuesta del movimiento fue la de intensificar su ofensiva militar. El trasegar de la guerra dejó devastado al país durante los siguientes diez años, por lo que finalmente el M-19 tomó la decisión de dejar las armas en mayo de 1989. La voluntad de paz de los integrantes de la organización se evidenció en la instalación de los campamentos de paz en diferentes ciudades del país, en aras de un Plan Nacional de Diálogo y en las futuras conversaciones que le dieron vía libre a la dejación de armas. Esta decisión fue producto del agotamiento político-militar del movimiento, pues hasta 1988 se mantuvo la presión armada, como las continuas tomas de poblaciones en el área rural, la Toma del Palacio de Justicia en 1985, la constitución del Batallón América y los secuestros de presión política. No obstante, estas operaciones fueron evidenciando un progresivo desgaste de los métodos de guerra acogidos por el M-19. 

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La meta insurreccional se presentó como una ilusión lejana a la realidad de la organización insurgente, por lo que sus integrantes decidieron optar por el proceso de paz, a pesar de que ya había fracasado un primer intento durante el gobierno de Belisario Betancur. Esta vez, en el mandato de Virgilio Barco, el M-19 le volvió a apostar a la paz y en enero de 1989 tuvo lugar la primera reunión en el departamento del Cauca con el Consejero Presidencial Rafael Pardo. De ese encuentro, se preservan algunas imágenes que nos muestran los deseos de paz de la organización, expresados en las palabras de su comandante general, Carlos Pizarro. 

Entrevista a Carlos Pizarro, en un campamento del M-19. [material huérfano]. Colombia, enero de 1989.

Ese mismo día, se pudo entrevistar a Afranio Parra Guzmán, capturado y asesinado pocos meses después por agentes activos de la policía y otros dos miembros del M-19. En esta conversación, Parra recuerda sus inicios en la militancia y también evidencia sus deseos de paz. 

Entrevista a Afranio Parra, en un campamento del M-19. [material huérfano]. Colombia, enero de 1989.

A pesar del asesinato de Parra, el M-19 persistió en las negociaciones y finalmente la paz se firmó el 9 de marzo de 1990, cuando luego de los actos protocolarios el comandante Pizarro les ordenó a sus tropas romper filas. Dos días después, se celebraron elecciones en todo el país para alcaldes, concejales, diputados, senadores y representantes a la Cámara. Gracias a la presión estudiantil, se depositó una séptima papeleta para aprobar o rechazar la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. 

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Como parte del acuerdo, Carlos Pizarro participó como candidato a la Alcaldía de Bogotá y obtuvo cerca de 70.000 votos. El M-19 comenzaba así su tránsito de guerrilla a partido político. Sin embargo, la organización debió afrontar la mayor prueba de fuego de su historia, asistir al asesinato de su líder natural y antes comandante en jefe, cuando este adelantaba su candidatura presidencial. Pese a ello, el movimiento político persistió en sus objetivos. Los resultados alcanzados en las elecciones presidenciales de mayo de 1990 y la alta votación obtenida el 9 de diciembre para escoger a los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente confirmarían que el paso a la paz había sido la mejor decisión. 


Autora: Viviana Arce.
Fecha de publicación original Mié, 26/08/2020 - 10:10
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