La mitaca, el ancestro de las elecciones locales | Señal Memoria

La mitaca
Publicado el Sáb, 21/10/2023 - 12:05 HISTORIA Y COYUNTURA POLÍTICA
La mitaca, el ancestro de las elecciones locales

Hasta la Constitución del 91 era común en Colombia escuchar la expresión “elecciones de mitaca”. El término aludía a los procesos electorales que se hacían en mitad del periodo del Presidente de la República y el Senado y en los cuales se renovaban concejos, asambleas y, hasta 1968, la Cámara de Representantes. Por su carácter, solían ser pulsos entre el gobierno nacional y los políticos locales, cuando aún no existía la elección popular de alcaldes y gobernadores.


 

Lleras, Alberto (1960). Alocución con motivo de las elecciones del 18 de marzo. Colombia, Radio Nacional. Archivo Señal Memoria, CD008203

 

Las elecciones más allá del presidente

A pesar de las guerras civiles del siglo XIX, la violencia política del XX y el conflicto armado, Colombia ha tenido una larga tradición de procesos electorales. A decir del historiador David Bushnell, “el país votaba todo el tiempo”. No solo se elegía un presidente, sino también colegios electorales, concejales, diputados departamentales o congresistas. Durante el periodo federal, como cada Estado manejaba sus propias normas, todos los años había elecciones en algún lugar del país, incluso con más de una jornada en el calendario. Aunque la Constitución de 1886, centralizó buena parte de las autoridades locales en los nombramientos que hacía el presidente, delegó a los ciudadanos la elección de la Cámara, las asambleas y los concejos, convirtiendo estos eventos en el foro por excelencia de la participación popular.

Este carácter creció con la reforma constitucional de 1910, la cual estableció que cada año impar se elegirían estos cargos, con el valor agregado de que la oposición obtendría la tercera parte de escaños en cada circunscripción (cobrando una gran importancia la elección de asambleas, pues estas eran las encargadas de elegir a los senadores). El valor de estas jornadas se reflejó en 1931, cuando el liberalismo se convirtió en mayoría y se dieron los primeros brotes de violencia bipartidista, o en 1947 cuando el gaitanismo se hizo mayoritario dentro del Partido Liberal, lo que coincidió con la primera elección popular de senadores.

 

Inravisión. (1972). [Elecciones de “mitaca” en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla]. Colombia: Inravisión. Archivo Señal Memoria, F16MM 800004  

 

¿Por qué se llamaba “mitaca”?

En el argot campesino colombiano, la mitaca es el tiempo intermedio en el periodo de cosecha, para el cual se reserva una producción menor. La expresión, generalmente usada en las fincas cafeteras, llegó al argot político durante el Frente Nacional. Bajo este periodo se unificaron procesos electorales en un mismo año, es decir, que en 1958 se elegía presidente y también se renovaba Congreso. Esto hizo que en mitad de cada cuatrienio el país volviera a las urnas, no con el mismo entusiasmo de dos años atrás, pero sí con pulsos renovados entre poderes locales, oficialismo, oposición y las facciones internas de cada partido para renovar asambleas, concejos y Cámara de Representantes. Fue así como las elecciones de 1960 vieron nacer al MRL o las de 1964 significaron el despegue de la Anapo.

Un caso particular se dio en 1972. La reforma constitucional de 1968 aumentó a cuatro años el periodo de los representantes, por lo que estas elecciones serían exclusivamente de cuerpos colegiados locales. De igual forma, tras el fin de los acuerdos del Frente Nacional, eran los primeros comicios en los que la distribución de curules sería libre para todos los partidos. La situación entusiasmó a los liberales y las facciones ospinista y alvarista del conservatismo, pero también a los grupos opositores. La Anapo se presentaba por primera vez como un tercer partido, mientras que la democracia cristiana, el partido comunista y el MOIR conformaban la Unión Nacional de Oposición (UNO). La coyuntura abrió paso también a listas independientes, como una muy curiosa que se postuló al concejo de Bogotá y entre quienes estaban como candidatos el futbolista Víctor Campaz y el atleta Víctor Mora. 

Pastrana, Misael. (1972). Alocución con motivo de las elecciones del 16 de abril. Colombia, Radio Nacional. Archivo Señal Memoria, RDNC-DGW-037834-03

 

Cosecha de votos 

No solo la apertura política contribuyó a que las elecciones de 1972 fueran tan singulares, también tuvo que ver la controversia sobre el resultado de la elección presidencial de 1970. Esto hizo que el gobierno de Misael Pastrana usara este certamen para legitimar su gobierno, no solo señalando que ofrecían garantías de participación a todos los sectores sino, luego de las votaciones, considerando la jornada un “plebiscito” sobre el régimen que dos años atrás parecía haber perdido el apoyo popular. El hecho de que los sectores oficialistas de ambos partidos fueran mayoría en todos los departamentos, además de los resultados decepcionantes de una Anapo que nunca se repuso de la derrota del 70, le sirvieron a Pastrana para validar su intención. También ayudó el escaso apoyo electoral de una izquierda estigmatizada como un grupo de “partidos foráneos que no tenían cabida en la política colombiana”.

Parte de estos usos de las elecciones de “mitaca” serían imitados en procesos posteriores. Un caso emblemático lo protagonizó Luis Carlos Galán y el Nuevo Liberalismo, cuando buscaron que los comicios de 1984 les aseguraran un margen de presión al directorio liberal para que consideraran su candidatura presidencial para el 86. Si bien Galán no lograba aún ese favor de su viejo partido, la renovación sí llegaría en 1988, cuando la última mitaca fue una auténtica primavera política al coincidir con la primera elección popular de alcaldes de nuestra historia. 

 

Vidal, Margarita (directora). (1984). Al banquillo con Margarita. Colombia: Intervisión. Archivo Señal Memoria, UMT 217215 CLIP 1

 


 

Autor: Felipe Arias Escobar

 

logo mintic

Fecha de publicación original Sáb, 21/10/2023 - 12:05