Más allá de El Bogotazo: el “soviet” de Barranca | Señal Memoria

El Bogotazo:
Publicado el Sáb, 09/04/2022 - 09:09 HISTORIA Y COYUNTURA POLÍTICA
Más allá de El Bogotazo: el “soviet” de Barranca

La memoria de los sucesos desencadenados por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán se ha centrado en Bogotá, no solo por el nombre asignado (“El Bogotazo”), sino también por el impacto político que protagonizó la ciudad en esa fecha. Sin embargo, en el resto del país también ocurrieron hechos decisivos, entre los cuales Barrancabermeja destaca por su complejidad y presencia en nuestros documentos de archivo.

Entre “El Bogotazo” y “El Colombianazo”

En los años treinta, cuando el Partido Liberal empezó a conquistar mayorías en el Congreso y las asambleas departamentales, escalaron las acciones violentas entre liberales y conservadores en zonas rurales y especialmente en la región Caribe, Santander y Boyacá. Algunas de sus causas se encuentran en el sectarismo de dos subculturas en las que se dividió el país durante décadas, en la intransigencia de algunas de sus facciones más radicales, y en las profundas contradicciones de la sociedad colombiana, las cuales se manifestaron con mayor intensidad a medida que la expansión industrial y capitalista exigía al establecimiento atender las aspiraciones de las masas obreras y campesinas. 

El fin del ciclo de reformas sociales del liberalismo y la elección en 1946 de Mariano Ospina Pérez, aceleraron un conflicto que se había extendido en toda la zona andina. Esta violencia la conoció el mundo con el asesinato en Bogotá de Jorge Eliécer Gaitán, el cual provocó un estallido que involucró a todo el país. En las capitales departamentales, municipios intermedios y pueblos, se manifestó la rabia de liberales y gaitanistas contra las sedes del poder, al cual acusaban de asesinar a su jefe. Esa misión contaba con el aliento de la radio, debido a la confusa información emitida en las primeras horas en la capital, así como a la ocupación de los estudios por parte de algunos grupos rebeldes.

Emisora clandestina informa sobre movimientos revolucionarios en Barrancabermeja y Puerto Wilches. En: Boletín informativo sobre hechos históricos: 9 de abril de 1948. Colombia: Radio Nacional. Archivo Señal Memoria, CD018346

 

La Comuna de Barranca

Barrancabermeja, eje de la industria petrolera, era también uno de los epicentros del movimiento obrero. Allí, al conocerse la noticia del asesinato de Gaitán, grupos de trabajadores se tomaron la alcaldía municipal para constituir una junta de gobierno que reemplazó a las autoridades nombradas por el gobierno conservador, en lo que se conoció como la “Comuna de Barranca”, o a veces de manera grandilocuente por historiadores de izquierda o militares como “el Soviet de Barranca”. 

Allí estuvieron los políticos liberales Gonzalo Buenahora, Apolinar Díaz Callejas, José María Vesga y Rafael Rangel Gómez, así como líderes de la Unión Sindical Obrera (USO) como Antonio Pérez, al lado de voceros gremiales de la ciudad: Hernando Soto Crespo y Arturo Restrepo, entre otros.

La Comuna estableció un gobierno revolucionario y popular y una defensa organizada por los propios trabajadores. Para ese fin contuvieron los saqueos, desarmaron a la policía, destruyeron los depósitos de bebidas alcohólicas y detuvieron a los simpatizantes conservadores locales para evitar que fueran asesinados. A su vez, se estableció una guardia cívica que vigilaba la infraestructura petrolera, de transporte y de comunicaciones. Era la época del debate por la nacionalización de las instalaciones de la Shell y la Tropical Oil, las cuales también fueron ocupadas con sus máquinas, bodegas y talleres. Se inició entonces allí la fabricación de armamento. Los ecos de la rebelión se extendieron a Puerto Wilches y San Vicente de Chucurí.

Sin embargo, a partir del 10 de abril, cuando liberales y conservadores llegaron en Bogotá al acuerdo de compartir el gobierno para detener las crisis, el Ejército amenazó con atacar Barranca desde Bucaramanga y Puerto Berrío. La mayoría del pueblo estaba con la junta, pero se encontraban solos ante el resto del país. Los rebeldes minaron los alrededores de la ciudad y amenazaron con hacer volar la refinería. Un avión de la Fuerza Aérea arrojó un panfleto en el que advertía que bombardearía la ciudad. Era necesaria la mediación de dirigentes liberales cercanos al movimiento obrero, como Diego Montaña Cuéllar, quien había sido abogado de la USO y que leyó en los micrófonos de la radio un comunicado del Ministerio de Guerra, desautorizando la amenaza aérea y anunciando el nombramiento del dirigente liberal Darío Echandía como ministro de gobierno. Mientras tanto, los líderes gaitanistas Julio Ortiz Márquez y Julio Roberto Salazar viajaron a Barranca a negociar. El 18 de abril acordaron que se respetaría a las autoridades y que no habría represalias contra ningún participante de la Comuna.

Diego Montaña Cuéllar se comunica con el movimiento revolucionario de Barrancabermeja. En: Boletín informativo sobre hechos históricos: 9 de abril de 1948. Colombia: Radio Nacional. Archivo Señal Memoria, CD018346

 

Triste epílogo de una revolución

Logradas las negociaciones se disolvió el movimiento. El Ejército entró en Barranca y cuando los mediadores apenas se habían retirado, se abrieron consejos de guerra contra los líderes. Numerosos trabajadores fueron despedidos de las petroleras y desconocidos cometieron los asesinatos que habían tratado de evitarse días antes.

Al día siguiente de El Bogotazo se inició un periodo de calma en la capital. Sin embargo, la memoria del viernes 9 de abril siguió viva en los campos, preparando el camino para que en 1949 arreciara la violencia en todo el país y que tuvo, entre algunos de sus actores, a los frustrados jefes rebeldes de Barranca: Rafael Rangel organizó las guerrillas liberales de Santander, mientras que Antonio Pérez, degradado por un Ejército del que había sido suboficial, hacía lo propio con los comunistas del Tolima.


Autor: Felipe Arias Escobar

 

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Fecha de publicación original Sáb, 09/04/2022 - 09:09