Amores Ilícitos: Roles femeninos del siglo XVIII | Señal Memoria

Escena Felipa llevada al río telefilme Amores ilícitos Felipa Escudero interpretada por Magaly Caicedo en el telefilme Amores ilícitos Doña Mariana de Bohórquez (interpretada por Kristina Lilley) en el telefilme Amores ilícitos Isabel Galván interpretada por Natalia Helo en el telefilme Amores ilícitos
Publicado el Jue, 28/03/2019 - 17:09
Amores Ilícitos: Roles femeninos del siglo XVIII

El telefilm Amores Ilícitos permite entender la sociedad colonial de finales del siglo XVIII, que condenaba el mestizaje a pesar de que éste era común en las colonias españolas desde el siglo XVI, se menospreciaba a mulatos, indígenas y negros; y relegaba el lugar de las mujeres al hogar y la familia.

Restaurado por Señal Memoria y la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, fue realizado 1995 por la productora Audiovisuales y dirigida por Heriberto Fiorillo a partir de una idea original de Gabriel García Márquez y, hace parte de la trilogía De amores y delitos. El largometraje, ambientado en la Antioquia de 1784, narra el romance de la mulata Felipa Escudero y el criollo Alejandro Guzmán, una unión reprobada y castigada por las autoridades. La historia nos muestra cómo Felipa y Alejandro buscan sortear los obstáculos sociales y legales que impiden consolidar su relación y, finalmente, comenzar una vida juntos lejos de los juicios y las limitaciones.  

Presentamos tres mujeres, cada una en una posición social y actitud distinta hacia los roles que se esperaban de ellas:

1. Felipa Escudero  (interpretada por Magaly Caicedo)

Felipa Escudero interpretada por Magaly Caicedo en el telefilme Amores ilícitos

 

Mulata criada por doña Mariana de Bohórquez tras quedar huérfana de niña. Su amorío con el criollo Alejandro Guzmán la llevó a ser condenada al destierro en el Cauca, donde fue constantemente amenazada y erróneamente considerada esclava por los capataces y guardias de la zona.  Mujer, negra y libre; la existencia de Felipa y su insistencia en mantener su unión con Alejandro fueron transgresiones al ideal de pureza de sangre y prestigio de la sociedad de su época. A pesar del poco reconocimiento de sus derechos como persona libre y un sistema judicial que buscaba penas más graves para ella por su unión interracial, ella nunca dudó que su deseo de una vida con su amado era lo correcto.

2. Isabel Galván (interpretada por Natalia Helo)

Isabel Galván interpretada por Natalia Helo en el telefilme Amores ilícitos

 

Es una mujer criolla heredera de una prestigiosa familia comerciante de Rionegro (Antioquia) cuyos padres buscaron que se casara con el criollo Alejandro Guzmán para reparar su honor, después de un romance fallido con Miguel Acevedo, un hombre blanco pero sin riquezas y, por lo tanto, considerado como desigual sin mérito para casarse con ella. Para la familia Guzmán, la unión entre su hijo e Isabel era una oportunidad para enriquecer el patrimonio familiar con la dote que se les pagaría por el matrimonio. La historia de Isabel ilustra cómo en la sociedad colonial, el rol público de la mujer estaba ligado al ascenso social o económico que ella podría otorgar a su linaje. Ella sabía esto, que cualquier matrimonio que le propusieran sus padres respondía a un interés económico o social más que a una atracción romántica; pero, a pesar del remordimiento por no haber tenido el coraje de huir con Acevedo, aceptó este rol y la vida que sus padres escogieron para ella.

3. Doña Mariana de Bohórquez (interpretada por Kristina Lilley)

Doña Mariana de Bohórquez interpretada por Kristina Lilley en el telefilme Amores ilícitos

 

Viuda del hacendado Bohórquez y patrona de Felipa, a quien crió desde que ésta era una niña. Siendo lo más cercano a una figura maternal, la apoya y protege constantemente de quienes la condenan o la desconocen como mujer libre; incluso llega ser una de las defensoras más grandes de la relación entre su protegida y Alejandro y, en últimas, del mestizaje. Doña Mariana es el retrato de una mujer que, al ser viuda, debe involucrarse en la esfera pública de la ciudad y administrar los bienes de la hacienda, labores pensadas normalmente para los esposos o padres de las familias. Ella conoce de primera mano la sociedad, los procedimientos criollos y los límites de las autoridades, por eso no teme al juicio o castigo.

Cada una de estas mujeres es una muestra de lo diverso que pueden llegar a ser los papeles femeninos en la sociedad colonial del siglo XVIII. A pesar de las limitaciones sociales o económicas que el sistema mantenía sobre ellas, las tres son reflejo de aquellos casos en los que encontraron formas de entender ese lugar y actuar activamente sobre ese rol, afirmándolo o negándolo.

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Fecha de publicación original Jue, 28/03/2019 - 17:09