Ficha Técnica
En abril de 1996 se estrenó en el canal A la serie juvenil Cartas a Harrison, un programa que, pese a emitir apenas 33 capítulos, destacó por su tono fresco y desvergonzado con el que retrató la incertidumbre de una juventud entre los veinte y los treinta años, en una época en la que las “oportunidades” parecían encontrarse fuera del país.
Antes de otras series como Francisco el Matemático o Pandillas Guerra y Paz, que pocos años después abordaron la adolescencia desde las clases populares y los problemas sociales al poner en pantalla el barrio popular, Cartas a Harrison alcanzó a marcar un punto de quiebre. Lo hizo al fijar la mirada en un barrio de clase media y construir la narrativa de una juventud ajena al estereotipo del "muchachos de bien”, que reflejaba tanto el entusiasmo como el desencanto de una generación en un contexto atravesado, apenas fuera de campo, por el narcotráfico y su economía de violencia, dinero fácil e ilegalidad, que años después saturaría la narrativa televisiva.
Ese contexto funciona más como pretexto que como hilo conductor. Harrison es un personaje ausente, visto apenas en el primer capítulo cuando migra a Estados Unidos en un breve cameo de Juan Sebastián Aragón. A partir del abandono del amigo líder del grupo, cada episodio suponía ser una carta dirigida a ese amigo ausente, en la que el grupo le cuenta lo que ocurre en el barrio.
Aunque este hilo narrativo no se mantiene con total rigor a lo largo de la serie, lo que sí resultaba sugerente era partir de un protagonista ausente. Así no se resta fuerza a que hay algo en otro lado, pero las cargas se reparten entre los integrantes del grupo y lo que importa más ya no es lo que se fue sino lo que queda. La serie puso en el centro la vida barrial, con conflictos aparentemente ligeros, pero cargados de realidades comunes.
Vélez, Constanza (productora). Riascos, Clara (directora). (1996). Cartas a Harrison. [Serie] [Capítulo 03]. Colombia: Producciones PUNCH. Archivo Señal Memoria, VR MII-297605.
Cartas a Harrison resguarda también la banda sonora de toda una generación bogotana que escuchó a 1280 Almas, Caifanes, Los Toreros Muertos, los inicios de Shakira y Aterciopelados, entre otras bandas bogotanas y latinoamericanas que serían empaquetadas bajo la categoría de “rock en español”. A ello se suma el atreverse a jugar con la cámara en mano, ángulos aberrados y un montaje dinámico que aportó frescura a una televisión acostumbrada a planos frontales y generales.
Vista en retrospectiva, Cartas a Harrison compone un documento del barrio Armenia a mediados de los noventa y también fue un punto de partida para un grupo de actores cuyas trayectorias luego ocuparían las pantallas de cine y televisión, como Ramiro Meneses, John Alex Toro, Susana Torres y Cristina Umaña.
Por: Juliana Arana
