Las paradojas del teleteatro colombiano | Señal Memoria

Publicado el Mié, 15/05/2019 - 17:13

Las paradojas del teleteatro colombiano

Las paradojas del teleteatro colombiano teleteatro colombiano teleteatro Teleteatro Un día en la gloria
Diseño: Dennis Osorio para Señal Memoria de RTVC Sistema de Medios Públicos

Por Luis Alfonso Rodríguez Norato

La creación de una programación para la naciente televisión pública en Colombia fue un reto asumido por pioneros como Bernardo Romero Lozano. Su propuesta de teatro televisivo es indispensable para entender las rápidas transiciones del medio audiovisual en sus primeros años.

 

 

Uno de los hechos fundamentales en la historia de los medios en Colombia fue la llegada de la televisión en 1954 durante el gobierno militar de Gustavo Rojas Pinilla. Para ese momento la radio había logrado ya establecer su propia audiencia como espacio cultural e informativo diferente a los tradicionales medios escritos de circulación local y nacional.

Si bien la titánica empresa técnica y de infraestructura para su montaje e inicio de transmisión fue exitosa, la tarea de poner en marcha una programación televisiva era el siguiente gran obstáculo por enfrentar. Máxime si el objetivo principal del naciente medio era proveer un espacio público educativo y cultural para todos los colombianos.

Motivo por el cual la aparición en escena de los teleteatros constituye un elemento clave del contenido de la televisión a partir de 1955 cuando se emiten por primera vez. Cabe mencionar que el recién inaugurado medio abrió un espacio para la aparición de nuevos públicos diferentes a los ya captados por las manifestaciones culturales tradicionales. Otros sectores sociales populares, las clases medias e incluso los anafalbetas empezaron a conformar diferentes nichos de atención.

Nuevos espectáculos difundidos de manera masiva a través de contenidos audiovisuales, permitieron que manifestaciones artísticas excluidas de los cánones formarán parte de las alternativas culturales del país. El teatro adaptado para televisión fue precisamente una de estas manifestaciones. Y no cualquier tipo de teatro. De la mano del pionero del radioteatro en la Radiodifusora Nacional de Colombia, Bernardo Romero Lozano, llegó un teatro moderno, crítico y acentuado en proponer nuevas formas de vivir que cuestionaban el pasado, en pleno tiempo de posguerra.

Un día en la gloria es un buen ejemplo de estas nuevas propuestas teatrales de autores internacionales distintos a los clásicos. El dramaturgo español Víctor Ruíz Iriarte escribió en 1943 esta obra en un acto, dirigida principalmente a un público universitario. En ella defiende el derecho a soñar y a contemplar la vida con optimismo, independientemente de las circunstancias del contexto en que se encuentre un individuo.

Romero Lozano realiza la dirección y adaptación de la obra para televisión en 1955, con el siguiente reparto de actores: Mabel Jaramillo, como el heraldo; Alejandro Barriga, el chambelán; Helena Montalbán, Sarah Bernhardt; Ana Mojica, Juana de Arco; Carmen de Lugo, la existencialista; Fausto Cabrera, Don Juan; Cesar Borrero, Napoleón; Guillermo Gálvez, Lorry; Hugo Perez, Diego Corrientes.

La importancia del teleteatro dentro de la historia de la televisión colombiana va más allá de su valor como producción audiovisual. Fue una propuesta que sirvió de puente entre el trabajo realizado por el teatro radial iniciado en 1943 por la Radiodifusora Nacional de Colombia y los nuevos productos televisivos de la década de los 60, como las telenovelas, patrocinadas por la empresa privada. Fue también el escenario experimental para el surgimiento de otras propuestas narrativas dentro de un género diferente como el televisivo, con exigencias artísticas y temporales inéditas en el medio colombiano. De igual manera permitió que la capacidad y el talento nacional se conjugaran con la experiencia técnica y artística de extranjeros llegados de Argentina, Cuba, España, Chile e Italia, en un esfuerzo por sacar adelante el proyecto televisivo nacional.

Para 1963, un libreto venido del radioteatro llamado En nombre del amor, fue convertido por Eduardo Gutiérrez en la primera novela colombiana. Ello marcó el comienzo de la decadencia del teleteatro. De igual manera, la publicidad, los aspectos de orden económico, las dificultades de realización, las demandas comerciales, los cambios tecnológicos, y por supuesto la variación de los gustos del público terminaron con el teleteatro, no sin antes hacer del mismo un referente necesario del comienzo y la consolidación de la televisión pública nacional.   

 

El registro documental de este teleteatro realizado en el comienzo mismo de la televisión colombiana, es guardado por el Archivo Señal Memoria de RTVC, como parte del patrimonio audiovisual del país.  

Fecha de publicación original Mié, 15/05/2019 - 11:15
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