En abril de 1976, al cumplir sus primeros cinco años de actividades, la Cinemateca Distrital se trasladó de su primera sede —la sala Oriol Rangel del Planetario Distrital— a una segunda e icónica, ubicada en la carrera séptima con calle 22. En el espacio que había sido el foyer del Teatro Colombia y, posteriormente, los vestidores del Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán, la Cinemateca encontró un lugar que no soló acogió sus actividades durante más de cuatro décadas, sino que se integró a la memoria cotidiana de quienes transitaron esa “calle real”.
Dirección de Información y Propaganda del Estado (Realizador). (1954 – 1955) Ángulos de Bogotá D E [Información de interés público – clip] Colombia. Archivo Señal Memoria. VR F35MM851303.
Fundada en 1971, la Cinemateca Distrital fue la primera entidad pública dedicada al cine en Colombia. Su creación coincidió con el auge de los cineclubes en Bogotá y otras ciudades, así como con un momento de efervescencia en el cine colombiano, marcado por nuevas producciones, algunos debates estéticos y las primeras políticas de fomento cinematográfico. En sus memorias, Luis Ospina recordaba algunas coincidencias de ese año: la fundación del Cine Club de Cali por Andrés Caicedo; la filmación de su primer documental Oiga, vea, junto a Carlos Mayolo; el rodaje de Monserrate de Mayolo y Jorge Silva; y la finalización de la película ¿Qué es la democracia? de Carlos Álvarez.
Más que responder a un propósito ideológico predominante en la época de urbanización y crecimiento de las ciudades —cuando el cine y las salas de espectáculos se concebían principalmente como una distracción para las masas trabajadoras—, la Cinemateca surgió de un impulso cultural cercano al de los cineclubes, que ya desarrollaban una actividad alternativa para ver, discutir y pensar el cine.
Desde sus primeros años, la Cinemateca desarrolló una labor que combinó la formación de públicos, la exhibición de cine alternativo —sin distribución comercial en Colombia— y cine nacional, así como un trabajo editorial que desde entonces ha ido documentando la actividad de la entidad, promovió la crítica cinematográfica y la revisión monográfica de obras colombianas. Cursos de apreciación cinematográfica, ciclos de cine de distintos países y publicaciones especializadas contribuyeron a consolidar un proyecto cultural que excedía la proyección de películas.
Un archivo cinematográfico
En 1940 había nacido el Cine Club de Colombia, liderado por Hernando Salcedo Silva, institución independiente que no solo impulsó una cinefilia especializada, sino que sentó las bases de los esfuerzos por preservar el patrimonio fílmico colombiano. Al poner de relieve la necesidad de conformar un archivo fílmico nacional, constituye un antecedente clave para comprender la genealogía del archivo audiovisual en Colombia y su posterior desarrollo institucional. De allí surgió en 1966 la Fundación Cinemateca Colombiana, que años después contribuiría de manera decisiva a la creación de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano en 1986.
Entre los socios del Cine Club de Colombia estuvo Gloria Valencia, quien en su programa Carta de Colombia, producido y emitido por la HJCK, destacó en repetidas ocasiones las labores de la Cinemateca Distrital durante al menos su primera década. Estos documentos radiales permiten, por un lado, reconstruir aquello que la Cinemateca Distrital ambicionó y desarrolló desde su etapa inicial —cursos, ciclos, publicaciones y exhibición de cine colombiano— y, por otro, situarnos en su contexto histórico y narrativo.
Castaño, Álvaro (productor). Valencia, Gloria (directora). (1976). Carta de Colombia. [magacín] [programa 474]. Colombia: HJCK. Archivo Señal Memoria, HJCK-DGW-070469-01
Castaño, Álvaro (productor). Valencia, Gloria (directora). (1973). Carta de Colombia. [magacín] [programa 329]. Colombia: HJCK. Archivo Señal Memoria, HJCK-DGW-070326-01
Castaño, Álvaro (productor). Valencia, Gloria (directora). (1977). Carta de Colombia. [programa]. Colombia: HJCK. Archivo Señal Memoria, HJCK-CCA-074095
La voluntad de crear un archivo fílmico acompañó a la Cinemateca desde la gestión de su fundadora, Isadora Jaramillo (1971-1979), y se fue consolidando en los preámbulos de la creación de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano bajo la dirección de Claudia Triana (1980-1986). Entre las primeras adquisiciones del archivo de la entidad estuvieron las películas colombianas ganadoras de los festivales organizados por Colcultura. La preservación institucional de parte importante de la memoria audiovisual colombiana ha sido una gestión continua, sostenida por archivos como el de la Cinemateca de Bogotá, la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano y el Archivo Señal Memoria.
Entrevista a Claudia Triana (directora de la Cinemateca Distrital entre 1980-1986) con motivo del 55º aniversario de la Cinemateca de Bogotá (2026). Colombia: Señal Memoria.
Cartografía de una cinefilia bogotana
La historia de la Cinemateca está profundamente ligada al centro de Bogotá. Sus sedes — desde el Planetario Distrital, pasando por la carrera séptima con calle 22 y el Teatro México, hasta su ubicación actual en el barrio Las Aguas— trazan una cartografía cultural inscrita tanto en la memoria urbana como en experiencias personales y colectivas. No han sido meramente espacios institucionales, sino nodos de relacionamiento cultural en la ciudad.
Esta cartografía puede cruzarse, además, con la cultura audiovisual popular. Producciones de televisión como La historia de Tita (1987) o Don Chinche (1982), dirigidas por Pepe Sánchez —quien aportará una suerte de neorrealismo a la televisión nacional—, conservan en sus imágenes registros de ese entorno urbano. La esquina donde hoy se ubica la Cinemateca de Bogotá llegó a ser conocida como “Chinchechita”.
Entrevista a Julián David Correa (director de la Cinemateca Distrital entre 2001-2004 / 2012-2016) con motivo del 55º aniversario de la Cinemateca de Bogotá (2026). Colombia: Señal Memoria.
La carrera séptima, eje histórico, social y cultural de la ciudad, ha sido nombrada de múltiples formas: Calle de la Carrera, Calle Real, Calle del Comercio, Calle Larga de las Nieves, Avenida Alberto Lleras Camargo. Sobre este corredor, que antecede a la fundación de la ciudad, se inauguró en 1940 el Teatro Colombia como una gran sala dedicada a la proyección cinematográfica, que tres décadas más tarde pasó a manos del Distrito y, en 1973, adoptó el nombre de Jorge Eliécer Gaitán. En esa Arteria de una nación, como denominó Diego León Giraldo en su rapsodia homónima de 1975, fue asesinado en 1948 el líder liberal, unas cuadras más al sur.
Aunque conserva la arquitectura de su fachada original, la edificación ha sido reconstruida y remodelada en varias ocasiones, entre ellas tras el bogotazo. Mientras la antigua sala de cine se transformó en un espacio para espectáculos múltiples, lo que alguna vez fue el foyer del Teatro Colombia —del que aún se conservan las vigas doradas visibles en el pasillo de lo que hoy es la sala Gaitán— funcionó durante 43 años la Cinemateca Distrital.
Como centro cultural, la Cinemateca mantiene una relación de corresponsabilidad con el entorno geográfico en el que se ubica. Es receptora y generadora de una construcción inmaterial de prácticas en el espacio, especialmente al tratarse de un lugar adscrito a las políticas públicas culturales que implican la responsabilidad de hacer de lo público un lugar para la ciudadanía. En su dimensión material, preserva, circula, debate y construye memoria audiovisual; en su dimensión social, posibilita encuentros y configura experiencias colectivas.
Por: Juliana Arana Toscano
