Ficha Técnica
En los archivos audiovisuales también permanecen formas de peinar, de tocar el cabello y de transmitir memoria. El capítulo “Presencia negra” de la serie Cimarrones, dedicado a la belleza afro, registra conversaciones, técnicas y estilos que permiten entender cómo el cabello ha sido, para muchas comunidades afrodescendientes, un espacio de identidad, cuidado y construcción cultural.
El trabajo de Liliana Angulo Cortés ocupa un lugar fundamental dentro de las transformaciones recientes de la museología y las prácticas curatoriales en Colombia. Artista, investigadora y gestora cultural, desarrolló una obra centrada en las relaciones entre imagen, racialización y memorias afrodescendientes, abriendo nuevas preguntas sobre las formas en que el país ha construido sus relatos visuales e históricos. Su trayectoria articuló investigación artística, trabajo comunitario y reflexión institucional, consolidando una mirada crítica sobre la representación de las comunidades afrodescendientes dentro del arte y de los museos.
Ese recorrido tuvo una dimensión decisiva en su participación como co-curadora del Museo Afro de Colombia y posteriormente en su llegada a la dirección del Museo Nacional. Desde esos espacios impulsó discusiones sobre memoria, reparación histórica y representación cultural, entendiendo el museo como un espacio donde también se define qué memorias circulan públicamente y qué experiencias históricas adquieren visibilidad. Su trabajo circuló además en exposiciones y proyectos internacionales dedicados a las relaciones entre archivo, diáspora y experiencias afrodescendientes.
Dentro de ese universo creativo y político, ¡Quieto Pelo! ocupa un lugar central. Iniciado en 2007, el proyecto reunió peinadoras, sabedoras y comunidades afrodescendientes de ciudades como Quibdó, Buenaventura, San Andrés y Tumaco alrededor de las tradiciones del peinado y del cuidado del cabello afrocolombiano. A través de encuentros públicos, registros fotográficos y conversaciones colectivas, Liliana Angulo construyó un archivo vivo sobre los saberes que circulan a través del cuerpo y de las prácticas cotidianas de cuidado y transmisión cultural.
En esta obra, el cabello aparece como una superficie de memoria. Las trenzas conservan relatos familiares, conocimientos heredados entre generaciones y formas de lectura del territorio inscritas en gestos cotidianos. Algunos peinados preservan memorias ligadas a experiencias de resistencia afrodescendiente durante la esclavitud. Según relatos recuperados por el proyecto, ciertos diseños funcionaron como mapas de escape y códigos de comunicación entre personas esclavizadas fugitivas. Las jornadas organizadas por ella, transformaban el espacio público en un escenario de circulación de saberes donde las peinadoras compartían técnicas, estilos e historias mientras el archivo registraba formas de cuidado, oralidad y experiencia colectiva.
En el Día Internacional de los Museos, recordar el legado de Liliana Angulo implica reconocer una práctica artística y museológica que amplió las formas de pensar la presencia afrodescendiente dentro de la cultura colombiana y dentro de los espacios donde esa memoria continúa circulando.
Por Laura Vera Jaramillo
