Ficha Técnica
Entre 1992 y 1997, Alfredo Molano recorrió gran parte del territorio colombiano a través de sus ríos, realizando una crónica de los procesos de resistencia cultural y social que lideraban las comunidades campesinas e indígenas frente a políticas estatales y dispositivos empresariales de expropiación territorial y de explotación intensiva de recursos naturales. En su paso por la península de La Guajira, el sociólogo se encontró con Rosario Epiayú, quien entonces lideraba las huelgas de trabajadores indígenas en las Salinas de Manaure.
En el Cabo de la Vela se encuentra Jepirra, lugar sagrado en la tradición Wayuu donde se reúnen sus muertos e inician el viaje definitivo. Desde ese territorio, arrasado por las industrias mineras y salineras en la Alta Guajira, Chayo cuenta un mito de origen, transmitido mediante la palabra a lo largo de generaciones. Su relato conduce el capítulo “Shon-Juya, hija de la lluvia” (1992) en la serie documental Travesías.
Amaya, Alberto (realizador, productor). Molano, Alfredo (director). (1992). Travesías. [Serie] [Mundo indígena: Shon-Juya, hija de la lluvia]. Colombia: Audiovisuales. Archivo Señal Memoria, VR BTCX60-005731 CLIP 1
En 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó el 22 de marzo como Día Mundial del Agua para promover una conciencia frente a la crisis global de este recurso. En 2026, la jornada adoptó la consigna “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, invitando a reflexionar sobre el vínculo esencial entre el agua, las mujeres y la igualdad de género. La sanidad ha estado históricamente ligada al cuidado, y en distintas geografías han sido las mujeres quienes han enfrentado de manera directa las crisis de saneamiento básico.
En la cosmogonía wayuu, Juyá —la lluvia— fecunda a Mma —la tierra— y hace brotar de ella todo lo vivo: plantas, animales, mujeres y hombres. Este fragmento de la serie Travesías invita a pensar la relación entre el agua, los recursos naturales y la igualdad desde una concepción ancestral donde lo sagrado se revela como principio de cuidado.
En la geografía desértica, el agua es origen y salvación, promesa de alimento. Al mirar el mar Caribe, Chayo evoca una imagen de la vida: olas como rebaños de ovejos. La manera de mirar es también la manera de cuidar. Remitirse a la visión de mundo no es ingenuidad, la mirada guarda relación con los procesos concretos de la tierra, del cuerpo y de los recursos naturales. La perspectiva colonial, usurpadora y extractiva, desconoce la concepción cíclica de la vida: brotar y retornar. Como se enuncia en el libro Lo que saben los wayuu, “la experiencia indígena del territorio, concebido como algo circular donde todo está vinculado: el pasado y el futuro, la vida y la muerte, el hombre, el animal y la planta, el misterio y el pan del cotidiano”.
Para la modernización industrial de las Salinas de Manaure, el Estado intervino los ecosistemas de ciénaga de La Guajira, alterando de manera directa el entorno natural y las prácticas tradicionales de la nación wayuu. La comunidad fue sometida a un proceso de desterritorialización. La pérdida de las ciénagas donde se desarrollaba la pesca, la degradación de los manglares y la destrucción de los cementerios wayuu han sido afectaciones trascendentales para la comunidad. Bajo el prisma occidental del título de propiedad, se intentó despojar a los Wayuu de su autonomía territorial. En el mismo capítulo, la líder indígena expresaba: “las tierras de nosotros no tienen documentos, documentos son los cementerios que uno tiene”.
Que una fecha institucionalizada sirva de pretexto para recordar que la protección de los recursos hídricos está ligada al sistema de creencias de los territorios. La concepción antropocéntrica y tecnocrática, responsable de la crisis global del agua entre tantas otras, ha ignorado el principio básico de interdependencia de los ecosistemas, sin el cual no puede sostenerse ninguna noción de igualdad.
Por: Juliana Arana Toscano
