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Las flores del mal que aún germinan

Programa Libros y otros delirios.

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Las flores del mal que aún germinan
Archivo Señal Memoria de RTVC. Diseño gráfico: Karen López para Señal Memoria de RTVC

En 1857, vio la luz una de las obras literarias en lengua francesa más importantes de todos los tiempos, escrita por quien ha sido considerado el gran profeta de la poesía moderna: Las flores del mal, de Charles Baudelaire.

Su autor nació el 9 de abril de 1821, semanas antes del fallecimiento de su compatriota Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Elena. A sus treinta y seis años traía a cuestas toda una serie de experiencias que muchas veces lo habían llevado a reptar en lo más oscuro de la condición humana. El suyo fue un amargo trasegar que le reportó la materia prima a partir de la cual escribió una obra poética igualmente amarga, cuyo centro de gravedad es Las flores del mal.

Huérfano a los seis años, tuvo una pésima relación con su padrastro, el militar Jacques Aupick, a quien nunca aceptó; bohemio de tiempo completo, a los dieciocho se enamoró de una prostituta de quien contrajo la sífilis que lo terminaría matando; viajero a los veinte años con destino a la India, lugar al que lo envió su padrastro como una manera de atemperar su vida disoluta, pronto emprende el retorno a París para seguir en las mismas andanzas; consumidor de hachís; criatura atormentada que se quiso suicidar a los veinticuatro… La vida de Baudelaire estuvo marcada por el escándalo, la enfermedad, la angustia espiritual, realidades que se abrieron paso al tiempo con su entrega a la literatura, la cual ejerció como una manera de conjurar tantos demonios.

La aparición de Las flores del mal no hizo sino alimentar la polémica en torno a Baudelaire. El libro es el resultado de ocho años de trabajo y de inmediato activó el escándalo entre algunos críticos, uno de los cuales lo consideró "lleno de monstruosidades". La justicia dispuso confiscar los ejemplares, el poeta y su editor fueron multados y llevados a juicio por “ofensas a la moral pública y las buenas costumbres”, los jueces ordenaron suprimir seis poemas… Y aun así la obra fue reeditada en 1861.

No en vano, Las flores del mal ocupa un lugar primordial en la producción de poética de Baudelaire, tal y como lo esboza Andrés Holguín en el siguiente fragmento de audio de la HJCK, transmitido en 1988 y que corresponde al programa Libros y otros delirios.