Las batallas deportivas de la Guerra Fría | Señal Memoria

Publicado el Jue, 07/11/2019 - 09:15

Las batallas deportivas de la Guerra Fría

Estados Ybidos y la Unión Soviética Los Juegos Olímpicos permeados por la Guerra Fría Disputas políticas en territorios deportivos Juegos Olímpicos de Moscú y Los Ángeles boicoteados
Diseño: Dennis Osorio para Señal Memoria de RTVC Sistema de Medios Públicos

Por: Luis Alfonso Rodríguez Norato

El eco de una marcha de estudiantes convocada en Budapest en octubre de 1956, terminaría escuchándose semanas después al otro lado del mundo en las piscinas de los Juegos Olímpicos de Melbourne, Australia, donde el equipo húngaro de waterpolo enfrentó a los soviéticos en las instancias finales de la competencia. La Guerra Fría extendía su escenario de acciones al deporte y en esta ocasión la revolución húngara y la respuesta militar intervencionista soviética continuarían su disputa en persona de los atletas olímpicos.

Una serie deportiva de cápsulas informativas llamada Today in replay, emitidas por Señal Deportes de Señal Colombia en la programación habitual del canal, presentaba los hechos históricos más destacados del deporte mundial durante el siglo XX. Las efemérides incluían anécdotas, cumpleaños de figuras destacadas, récords mundiales y gestas olímpicas de todo tipo de disciplinas y modalidades del deporte. La narración del programa estuvo a cargo del locutor barranquillero Andrés Salcedo y fue emitida desde el año 2015.

 

En las efemérides del 6 de diciembre el programa recuerda este enfrentamiento olímpico de waterpolo de 1956. La imagen del húngaro Ervin Zádor sangrando profusamente después de recibir un puñetazo del jugador soviético Valentin Prokopov durante el desarrollo del partido, da cuenta de la violencia que se presentó en el juego y la tensión existente entre los jugadores causada por las circunstancias políticas de la invasión de las tropas soviéticas a Hungría y la represión de la revolución iniciada en octubre de ese año.

Al final, la selección húngara vencería a la soviética 4-0 y llegaría a la final enfrentando a Yugoslavia a quien también derrotó 2-1 consagrándose campeona olímpica. Los atletas no regresaron a Hungría una vez concluyeron los juegos y se convirtieron en símbolo de la resistencia húngara en el exilio.

El alineamiento ideológico, político y económico mundial luego del final de la Segunda Guerra, permeó todos los ámbitos de la sociedad en mayor o menor medida. El modelo de individuo estaba determinado por los lineamientos dispuestos por las potencias dominantes del nuevo orden y el deporte brindaba una magnífica oportunidad para promover los ídolos y figuras a imitar, sobre todo si ellos eran promovidos como el producto más representativo e importante de las bondades de cada uno de los sistemas establecidos.

Las narrativas que presentaban los estereotipos de los deportistas occidentales enfrentados a los comunistas o a los del bloque soviético en general, como una extensión del ajedrez político de la Guerra Fría, fueron frecuentes y encontraron en los juegos olímpicos de verano e invierno, el escenario por excelencia para disputar su supremacía a través de la disputa de las medallas doradas.

Para los soviéticos era claro que la supremacía deportiva les iba a permitir no solo el afianzamiento del poder desde perspectivas culturales, sino una puerta de salida diplomática al aislamiento al que el régimen mismo se sometía. Por esta razón permitían y alentaban la participación de sus atletas en numerosas competencias deportivas en todo el mundo.  

La gira del equipo de fútbol Dinamo de Moscú por Inglaterra, recién concluida la guerra en 1945, fue el abrebocas de la política estatal soviética frente al deporte. Los “hijos de Stalin”, como denominó la prensa británica al equipo moscovita, conseguirían dos empates y dos triunfos frente a los inventores del balompié moderno, llegaron invictos a casa, donde fueron aclamados como héroes nacionales. En adelante, la Guerra Fría sería el telón de fondo de los escenarios deportivos en que se presentaron enfrentamientos entre atletas de los dos bloques establecidos.

La serie Today in replay transmitida por Señal Colombia registra en sus efemérides otros hechos deportivos enmarcados en las dinámicas de la Guerra Fría. La partida final del campeonato mundial de ajedrez de 1972 celebrado en Reikiavik, Islandia, fue uno de ellos. En esta ocasión se enfrentaron directamente las dos potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, representadas por el retador Bobby Fischer y el campeón vigente Boris Spassky.

 

 

El ajedrez era uno de los deportes insignia de los soviéticos. El mismo Lenin fue considerado un brillante jugador, y desde 1948 los campeones mundiales  fueron del eje soviético. Spassky ostentaba el título desde 1969 y su enfrentamiento contra la nueva figura americana representaba mucho más que un campeonato. La creciente tensión nuclear alimentada por la firma, en mayo de 1972, del tratado sobre misiles antibalísticos que aseguraba que las dos potencias podían destruirse mutuamente en caso de un conflicto de misiles, se trasladó al tablero de ajedrez y los ojos del mundo contemplaron durante varias semanas las amenazas, sacrificios, triunfos y derrotas definidas, no por un misil, sino por un jaque mate deportivo.

Luego de casi dos meses de iniciado el enfrentamiento por el campeonato, el 1 de septiembre de 1972, Spassky abandonó la partida No. 21 anunciando su decisión por teléfono. Fischer ganó por 12 puntos y medio frente a 8 y medio del soviético. Tres años después los rusos se harían de nuevo con la corona en cabeza de Anatoli Kárpov. Fischer decidió no defender su título y la hegemonía soviética en este deporte volvió a imperar hasta el final de la Guerra Fría.

Uno de los puntos culminantes de los enfrentamientos deportivos entre los dos bloques hegemónicos durante la segunda mitad del siglo XX fue el mutuo boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 y Los Ángeles en 1984. Estados Unidos encabezó un movimiento de no participación en el evento olímpico de la capital soviética como protesta por la invasión a Afganistán. A esta iniciativa se unieron 65 países más y un número importante de países que enviaron sus delegaciones a participar compitiendo bajo la bandera olímpica.

La cápsula informativa de la serie Today in Replay  y su efeméride del 20 de enero recuerdan el anuncio del presidente estadounidense Jimmy Carter de boicotear los olímpicos de verano de Moscú sino se efectúa el retiro de las tropas soviéticas que habían invadido Afganistán en 1979.

 

La respuesta del bloque soviético vino 4 años después. Catorce países sumados a la Unión Soviética dejaron de asistir a las justas olímpicas aludiendo principalmente motivos de seguridad. Al mismo tiempo se organizó en Moscú una versión alternativa a los olímpicos de Los Ángeles durante el verano de 1984, llamada los Juegos de la Amistad. Participaron alrededor de 50 países incluida Colombia, con delegaciones que no habían clasificado a los olímpicos oficiales, los deportistas élite soviéticos y los países participantes en el boicot.  


 

Fecha de publicación original Jue, 07/11/2019 - 09:15
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