Un enfoque creativo frente al Día de los Trabajadores | Señal Memoria

Un enfoque creativo frente al Día de los Trabajadores
Publicado el Dom, 01/05/2022 - 08:00
Un enfoque creativo frente al Día de los Trabajadores

En 1930, el economista John Maynard Keynes predijo que sus nietos solo trabajarían quince horas a la semana, gracias al avance tecnológico. Sin embargo, casi cien años después, esto no ha pasado. Por eso, una fecha como el 1 de mayo es la oportunidad para reflexionar de manera creativa sobre la situación laboral actual. Cómo el trabajo puede ser más justo y contribuir a la felicidad y el bienestar de todos, es una pregunta importante.

En 1930, el economista John Maynard Keynes escribió el ensayo Posibilidades económicas para nuestros nietos. Como un aspecto de su análisis, Keynes hizo una predicción temeraria y afirmó que para el tiempo en que sus nietos hicieran parte de la población económicamente activa y empezaran a trabajar, las semanas laborales serían de apenas quince horas semanales. El economista británico no tuvo hijos, por lo que tampoco tuvo nietos. Pero aun si los hubiera tenido, su predicción habría fracasado rotundamente: entrado el siglo XXI, no estamos cerca de reducir a ese nivel la carga laboral semanal. De hecho, estamos más cerca de las quince horas de trabajo al día, lejos todavía de concebir otra manera de laborar. ¿Qué sucedió? ¿Qué fue lo que no tuvo en cuenta este gran pensador de la macroeconomía del siglo XX?

Keynes llevó a cabo su predicción porque pensó que, gracias al desarrollo tecnológico y humano, las personas podrían ser más productivas en un tiempo menor y así cumplir con las metas en un lapso más corto. Y según el antropólogo estadounidense David Graeber, teórico del movimiento de Occupy Wall Street que murió en 2020, Keynes tenía razón en cuanto a que sí hemos llegado a un estadio de la humanidad en el que podríamos reducir a la mitad nuestra carga laboral y dedicarnos a la familia, el arte, el placer, la labor social, el deporte, el aprendizaje… y a lo que sea que quisiéramos hacer con nuestro tiempo libre. 

Sin embargo, esgrime Graeber en su icónico libro Trabajos de mierda, la tecnología ha sido usada para encontrar maneras de incrementar el trabajo. Según varios economistas, esto se debe a que los humanos somos competitivos: el trabajo le confiere valor a nuestra vida. Queremos ganar más dinero. 

Graeber plantea que se han creado millones de trabajos inútiles para llenar el tiempo que se ha ganado al aumentar la productividad. Trabajos que no tienen un impacto claro en el mundo y que pueden ser muy bien remunerados aunque totalmente inútiles. Y lo que es peor, los mismos trabajadores lo saben. Así lo dice Graeber: “Grandes masas de personas, en Europa y Estados Unidos en particular, gastan todas sus vidas haciendo tareas que secretamente creen que no deben ser hechas. El daño moral y espiritual que viene de esta situación es profundo. Es una cicatriz que cruza nuestra alma colectiva. Y, sin embargo, virtualmente nadie habla de ello”. 

El Día Internacional de los Trabajadores, hoy 1 de mayo, es la ocasión ideal para hablar de la situación. Es también una ocasión para luchar por los derechos laborales, como se ha hecho durante cientos de años. Si hoy existen las vacaciones y la jornada laboral de ocho horas, ha sido por las luchas de los trabajadores. De la mano de esas conquistas han surgido nuevos retos que muestran la importancia de no detener esas batallas. 

¿Qué pasa frente a la flexibilización laboral, la informalidad y la profunda inestabilidad que sacude y golpea a tantos colombianos que se han incorporado al mercado recientemente? Esta pregunta también tiene que ver con el Día Internacional de los Trabajadores. Si algo se puede rescatar de los postulados de Keynes y Graeber es la necesidad de ser creativos e imaginar cómo la dinámica de intercambiar nuestra mano de obra, talentos y servicios por un salario, puede ser más justa y contribuir a mejorar la vida de todos.

Para cambiar nuestro futuro es útil volver la mirada al origen del Día Internacional de los Trabajadores. El 1 de mayo de 1886, en Chicago, inició una huelga de más de 500.000 trabajadores. ¿Su meta? Que la jornada laboral se redujera a ocho horas, cosa que alguna vez se pensó como imposible o exagerada por los patrones. Por eso había que protestar. La policía intentó disolver la protesta y procedió de manera violenta. Murieron ocho trabajadores, que serían recordados como los mártires de Haymarket, pues dieron su vida por la causa. En honor a ellos, en el Congreso Obrero Socialista de 1889 celebrado en París, se estableció el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores. 

Así lo cuenta este documento de la Central Unitaria de Trabajadores, del archivo de Señal Memoria.

Central Unitaria de Trabajadores (CUT) (2012). Día Internacional de los Trabajadores. Bogotá: RTVC Sistema de Medios Públicos. Archivo Señal Memoria, DV-260225. 

 

Cerramos esta reflexión con un discurso que el presidente Gustavo Rojas Pinilla pronunció el 1 de mayo de 1957, cuando se dirigió a los sindicatos del país y habló de las leyes y conciencia social frente a los trabajadores, así como al creciente papel de las mujeres en la fuerza laboral. Sus palabras son un recordatorio de cómo las conquistas históricas se dan con el tiempo, además del papel fundamental que tiene el Estado en procurar unas condiciones cada vez mejores. 

Rojas Pinilla, Gustavo (1957). Discurso del señor Presidente Teniente General Gustavo Rojas Pinilla en el día del trabajo 01-mayo-1957. Archivo Señal Memoria, CD008249.


Autor: Santiago Cembrano

 

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Fecha de publicación original Dom, 01/05/2022 - 08:00
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