Publicado el Dom, 07/02/2017 - 10:19

Testimonio en video de un encuentro con la Llorona

La mujer espectral que llora a sus hijos es parte de la tradición oral de los campesinos de toda Latinoamérica.

Por: Claudia Bautista

Angustiada por sus hijos perdidos, la Llorona se encargó durante siglos de mantener a raya conductas socialmente reprochables.

Una leyenda popular que se ha contado de generación en generación en buena parte de Latinoamérica, cuenta diferentes versiones de los motivos que hacen que una mujer asuste a los caminantes nocturnos con su llanto, provocado por la pérdida de uno o varios de sus hijos.

La historia de la mujer que está condenada a vagar en las proximidades de ríos, lagos y otras fuentes de agua, está profundamente arraigada en las tradiciones de los pueblos campesinos desde Chile hasta México y se le conoce con muchos nombres.

La “Tulevieja”, la “Tarumama”, la “María Pardo” y la “Tepesa” son esas madres que cargan para siempre con el peso de la culpa. Eternamente responsables de la desaparición de uno o varios de sus hijos, se lamentan a grito herido provocando pánico entre quienes tienen la mala fortuna de encontrárselas.

Mujeres de espíritu fiestero que dejan sus hijos descuidados o abnegadas madres solteras que no tienen más remedio que salir a buscar leña sin sus niños también enloquecen al descubrir que la creciente de un río les arrebató a su familia y vagan por los montes llorando a su descendencia.

Algunas versiones atribuyen la muerte de los niños a la mala vida que les diera a una mujer y a sus hijos un esposo maltratador, otras cuentan la historia de una esposa que ahoga en un río a un niño que es producto de su infidelidad, con el fin de ocultarle su falta al marido que creía muerto y que regresa de repente.

La imagen de una madre que no logró cumplir con ese rol dentro de los parámetros establecidos, por el motivo que fuera, es la clave de la leyenda de la Llorona y es por eso que su espectro suele especializarse en espantar a los hombres borrachos e irresponsables de los campos latinoamericanos, capaces de embarazar mujeres y abandonarlas sin hacerse cargo de sus bebés.

Una historia que, contada a los niños, también resultaba muy útil para evitar que desobedecieran a sus padres y salieran de sus casas en la noche y aleccionadora para que las mujeres jóvenes fueran ejemplo de buena conducta.

En este capítulo de la serie “Nuestros enigmas” producida en el año 2002, un campesino del eje cafetero narró su encuentro con la Llorona. La tradición oral del campo colombiano también hace parte del patrimonio que se preserva en el Archivo Señal Memoria.

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