Artículo · HISTORIA DE LOS MEDIOS

Las radionovelas vuelven con RTVC

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Radionovelas vuelven con RTVC
lustración de Katy Jiménez para Señal Memoria

Las radionovelas vuelven a RTVC con historias, voces y oficios conservados en el archivo sonoro de Señal Memoria.


Julieta Durán nació en la radio. Carmen Arteche escribió la historia de una mujer que, después de enviudar de un matrimonio por conveniencia, queda casi en la bancarrota y debe reorganizar su vida mientras reaparece Mariano Fonseca, el hombre al que había amado. Su hijo Ignacio, las dificultades económicas y los obstáculos que encuentra en esa búsqueda amplían un conflicto que comienza como una historia amorosa y termina comprometiendo otras dimensiones de su vida. Antes de llegar a los oyentes, Julieta ya existía dentro de una trama donde el amor, la maternidad y el dinero avanzaban juntos. 

Señal Memoria conserva el libreto de Julieta Durán, la pasionaria, y el primer capítulo permite seguir de cerca cómo esa historia se convertía en una experiencia sonora. Junto a los diálogos aparecen entradas musicales, movimientos, pausas, cambios de intención y órdenes técnicas que organizaban lo que ocurría frente al micrófono: Érika Krum interpretaba a Julieta; Gonzalo Zuluaga, a Mariano; e Iván Cañas, a Arturo del Valle, mientras Guillermo Bazzani asumía la narración, Rodrigo Marulanda los efectos de estudio y Ernesto Ramírez Vanegas la musicalización y grabación, bajo la dirección general de Gaspar Ospina. En el libreto, la escena aparece todavía descompuesta en tareas que durante la emisión se integraban en una continuidad sonora que el público recibía como una sola escena. 
 

lustración de Katy Jiménez para Señal Memoria.

Crédito: lustración de Katy Jiménez para Señal Memoria.  

Buena parte del oficio de la ficción radial consistía precisamente en construir aquello que el micrófono no podía mostrar. Papel, agua, latas, puertas, cáscaras de coco y distintos mecanismos servían para producir lluvia, caballos, pasos o desplazamientos, mientras la caja de sonidos que hoy hace parte del patrimonio conservado por RTVC reunía algunos de esos recursos para generar efectos y ambientes durante la interpretación. La voz situaba a los personajes; la música, las distancias respecto al micrófono, los objetos y los silencios daban forma al espacio que los rodeaba. Escuchar una ficción implicaba así reconstruir, a partir de sonidos, una escena que nunca estaba a la vista. 

Cuando Julieta Durán fue producida, ese lenguaje ya contaba con una larga experiencia en la radio colombiana. Desde los años cuarenta, la Radiodifusora Nacional desarrolló el radioteatro, una forma de ficción estrechamente vinculada con la adaptación de obras teatrales y literarias para la radio, que obligó a escritores, adaptadores, directores, actores y técnicos a resolver cómo trasladar una acción dramática a un medio enteramente sonoro. Bernardo Romero Lozano ocupó un lugar destacado en ese proceso como director, adaptador y formador de intérpretes. Los créditos de La escuela de los maridos, realizada en 1955, muestran el grado de especialización que alcanzó ese trabajo: Romero Lozano estuvo a cargo de la adaptación y la dirección; Pilar Jiménez, del control, montaje y grabación; y Miguel Ignacio Vanegas, de los efectos de estudio. 

De esa experiencia surgieron saberes que también alimentaron la radionovela, aunque ambas formas respondían a lógicas narrativas distintas. Muchas piezas de radioteatro adaptaban una obra y desarrollaban su acción dentro de una emisión o de un número limitado de entregas; la radionovela, en cambio, organizaba su relato a partir de la serialidad y extendía una historia durante decenas o incluso cientos de capítulos. Esa duración transformaba la escritura: cada episodio debía avanzar la acción, abrir nuevos conflictos y conservar motivos suficientes para que el oyente regresara a la siguiente emisión, mientras la espera entre un capítulo y otro pasaba a formar parte de la experiencia misma de escuchar. 

La consolidación de esa ficción seriada en América Latina estuvo marcada por una intensa circulación de historias, autores y formatos, en la que Cuba tuvo una influencia decisiva. Uno de sus grandes referentes fue El derecho de nacer, escrita por Félix B. Caignet y estrenada por CMQ Radio en 1948, que alcanzó 314 episodios y posteriormente circuló por distintos países; en Colombia, Fernando Londoño Henao adquirió sus derechos y la historia llegó a Nuevo Mundo, emisora de Caracol. Esa circulación alcanzó también a Julieta Durán, la pasionaria: su autora, Carmen Arteche, era una escritora cubana vinculada con la creación de ficciones seriadas que después circularon por otros medios y países. Su trayectoria permite situar la radionovela dentro de una red latinoamericana de intercambios en la que argumentos, autores, formatos y modos de producción atravesaban fronteras nacionales. 

En Colombia, Caracol, Todelar y otras empresas hicieron de los dramatizados y las radionovelas una parte reconocible de la programación. El melodrama ofrecía una estructura especialmente fértil para desarrollar historias extensas porque los conflictos familiares podían abrir una trama en múltiples direcciones: un matrimonio involucraba dinero, diferencias de clase o reputación; la maternidad introducía disputas sobre autoridad y filiación; y el deseo podía entrar en tensión con obligaciones familiares y convenciones morales. Al estudiar libretos de radionovelas colombianas de mediados del siglo XX, el investigador Nelson Castellanos ha mostrado que estas ficciones pueden leerse como documentos históricos, pues sus argumentos permiten observar representaciones sobre la familia, las mujeres, la movilidad social y los valores que organizaban buena parte de sus conflictos. 


 

La historia de Julieta Durán, la pasionaria pertenece de lleno a ese universo. La búsqueda amorosa de Julieta está atravesada desde el comienzo por su situación económica, su experiencia matrimonial y su condición de madre, de manera que reencontrarse con Mariano implica preguntarse por el lugar que pueden ocupar sus propios deseos dentro de las responsabilidades y vínculos que organizan su vida. El romance proporciona así una estructura desde la cual se ponen en movimiento otros asuntos que sostienen la serie a lo largo de sus capítulos. 

En 1979, La hembra del buitre, perteneciente también al fondo Todelar conservado por Señal Memoria, construyó otra historia alrededor de las relaciones entre mujeres, familia y autoridad. Escrita originalmente por J. J. Vizcaíno y dirigida por Manuel Pachón, está ambientada en Colombia a comienzos del siglo XX y relata la historia de tres hermanas sometidas por su madre a un luto riguroso después de la muerte del padre. El encierro impuesto sobre la casa reúne privaciones, deseos, misterios y secretos que conducen progresivamente hacia la tragedia, mientras Libia Boada Escobar interpreta a Andrea; Inés Mejía, a Marta; y Manuel Currea, al padre Simón. 

Ilustración de Katy Jiménez para Señal Memoria 

Crédito: Ilustración de Katy Jiménez para Señal Memoria 

Los créditos de La hembra del buitre muestran que esos saberes técnicos circulaban entre producciones y se acumulaban en las trayectorias de quienes trabajaban detrás del micrófono. Eduardo Lemus fue asistente de dirección, mientras Ernesto Ramírez Vanegas y Jorge Montañez Rodríguez estuvieron a cargo de la edición, musicalización y montaje. Ramírez Vanegas participó también en Julieta Durán, la pasionaria, donde realizó la musicalización y grabación, de modo que su presencia en ambas obras permite seguir una lógica de trabajo basada en conocimientos que se construían con los años y pasaban de una producción a otra. Grabar, musicalizar, editar y montar eran tareas diferentes, pero formaban parte de una experiencia técnica que permanecía en las personas que hacían la radio.  


 

Vistas en conjunto, las dos radionovelas dejan ver cómo la familia se convertía en una fuente duradera de conflicto melodramático. Julieta intenta reorganizar su vida después de un matrimonio por conveniencia y una viudez que la deja casi sin recursos, mientras las hermanas de La hembra del buitre enfrentan una autoridad familiar que convierte el luto en encierro. En ambas historias, la familia distribuye autoridad y condiciona las decisiones de sus personajes: establece quién puede disponer del dinero, qué obligaciones acompañan a la maternidad, cuánto margen existe para el deseo y qué ocurre cuando alguien se aparta de las expectativas que pesan sobre su vida. De esas tensiones surgen decisiones, secretos, castigos y enfrentamientos capaces de sostener una historia durante numerosos capítulos. 

Parte de los saberes desarrollados a lo largo de esta historia de la ficción sonora pasaron a la televisión colombiana después de su llegada en 1954. Actores habituados al trabajo frente al micrófono, escritores y adaptadores formados en la dramaturgia, directores y técnicos participaron en el desarrollo del nuevo medio, y Bernardo Romero Lozano es una de las figuras que permiten seguir ese tránsito entre radio y televisión. Las cámaras abrieron otras posibilidades de representación, mientras la ficción radial continuó explorando durante décadas una forma narrativa basada en la capacidad de construir personajes, espacios y acciones a partir del sonido. 

Las radionovelas vuelven hoy a RTVC porque el archivo de Señal Memoria conserva grabaciones, libretos y otros documentos que permiten recuperar estas historias junto con los oficios, las técnicas y las formas de producción que hicieron posible una etapa fundamental de la radio colombiana. Ponerlas nuevamente en circulación devuelve al presente los nombres de quienes escribieron, actuaron, dirigieron, musicalizaron, grabaron y montaron esas ficciones, y permite que nuevas generaciones conozcan cómo se construían los mundos que durante años acompañaron la vida cotidiana de muchos oyentes. 

Como parte de ese regreso, RTVC llevó nuevamente al estudio el primer capítulo de Julieta Durán, la pasionaria. Bajo la dirección de Adriana Romero Henríquez, un grupo de actores recreó la historia frente a los micrófonos retomando recursos propios de la ficción sonora: las voces, los silencios, la música, los efectos y la construcción colectiva de una escena que el público puede imaginar a través del sonido. El registro detrás de cámaras de esta grabación permite observar ese proceso y seguir el recorrido mediante el cual una obra conservada en el archivo vuelve, décadas después, a convertirse en una experiencia de producción y escucha.
 


 

Los primeros capítulos de Julieta Durán, la pasionaria y La hembra del buitre vuelven así a estar disponibles para sus antiguos y nuevos oyentes. Los primeros capítulos de Julieta Durán, la pasionaria y La hembra del buitre vuelven así a estar disponibles para sus antiguos y nuevos oyentes. 


Autora: Laura Vera Jaramillo  

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