La antropología de la domesticación | Señal Memoria

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Publicado el Vie, 21/07/2023 - 07:58
La antropología de la domesticación: nuevas perspectivas

Una de las grandes revoluciones de la historia humana llegó con la domesticación de plantas y animales, que permitió el paso de una vida nómada a una sedentaria y, así, una nueva forma de habitar el territorio. El perro fue el primer animal domesticado. En los Andes, el cuy fue parte importante del proceso.  Eso fue hace miles de años, pero la domesticación no es un tema viejo. Hoy sigue siendo urgente pensar y repensar las relaciones entre humanos y animales.


Hasta hace 10.000 años los seres humanos fuimos cazadores y recolectores, nómadas. Todo cambió con una gran revolución: la domesticación de plantas y animales. Así llegó la vida sedentaria, la que conocemos hoy. Así llegó la agricultura y un horizonte de futuro. Los humanos pudimos asegurar nuestra alimentación, utilizar la fuerza de los animales e incluso su pelaje. La vida se hizo más fácil. 

Lewis Morgan, padre de la antropología estadounidense, escribió en La sociedad primitiva (1877) que las sociedades pasaban de salvajes a bárbaras cuando incorporaban la domesticación animal, así como cierto sistema de irrigación y ciertas formas fonéticas en el alfabeto. A la vez, Friedrich Engels, en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884) señaló que la domesticación animal desarrolló una nueva fuente de riqueza y creó una nueva red de relaciones sociales: la propiedad privada, nada menos. 

Las consecuencias de la domesticación no acaban ahí: incluyen el crecimiento poblacional, como ha señalado Cohen; el paso del nomadismo al sedentarismo, como ha precisado Ponting; o el cambio climático, según Childe. De esta revolución, además, surgió la noción de civilización como la entendemos hoy, como bien lo ha mostrado Ben Anderson. 

La domesticación fue un proceso amplio e irregular. Según los expertos, la de las plantas empezó en la zona de entrerríos del Tigris y Eúfrates en Mesopotamia: lo que hoy conocemos como Irán, Irak, Turquía y Siria. La de los animales fue más difícil: a diferencia de las plantas, estos podían morder o huir. Los candidatos ideales debían tener dietas flexibles, buen temperamento y capacidad de reproducirse en su nueva condición. La cabra (al oeste de Asia), la vaca (en Mesopotamia), la oveja (en el oeste asiático), el cerdo (en China), el dromedario (en Arabia) y el caballo (en Asia), en ese orden, fueron algunos de los primeros animales en ser domesticados entre 10.000 y 5.000 años atrás. Ningún animal era domesticado por pura casualidad, se buscaba, o al menos se intuía un propósito: los bueyes para las cargas pesadas; los caballos como medio de transporte; las vacas para alimento y trabajo. Y ningún animal salió igual del proceso. 

No hemos mencionado hasta ahora al perro, porque hay que darle un lugar especial. Fue el primer animal domesticado, hace 30.000 años, en distintos lugares del mundo. En un principio era un ayudante de caza y hoy, es obvio, cumple un papel radicalmente distinto, aún si algunos mantienen esos instintos primigenios tan afilados como sus colmillos. 

Pasemos a ver dos videos sobre perros del Archivo Señal Memoria. El primero es de una exposición canina en el 57:

 

Fonseca Truque, Guillermo (1957). Colombia al día [Exposición canina]. Bogotá: Dirección Nacional de Información y Prensa (DINAPE). Archivo Señal Memoria, UMT-201521. 

 

Y el segundo muestra al que  llamamos, con cariño, el perro anapista, por su cachucha de apoyo a Rojas Pinilla.

En América, la domesticación es más reciente: data de hace 6.000 años. Incluyó animales como ciervos, guanacos, vicuñas y tapires. Peter Stahl cuenta que en Norte América se domesticó al pavo; desde México hacia el sur, al pato criollo; hubo llamas, alpacas y gallinas, claro. Y uno muy importante para Colombia: el cuy (o cobayo, curí, conejillo de indias o guinea pig en inglés). De este mamífero roedor hay alrededor de 35 millones en los Andes; la mayoría, en Perú. Es un alimento clave para la población rural andina por su alto valor tradicional. También es una mascota y tiene una gran fuerza cultural, incluso como cura de enfermedades en Perú. El cuy salvaje vivía hace 9.000 años en los Andes; su domesticación tuvo lugar hace 3.000. Su capacidad de adaptación a varias zonas climáticas ayudó en este proceso.

En este fragmento del programa De viva voz, Gonzalo Correal habla sobre la domesticación del cuy en lo que hoy es la sabana de Bogotá durante el periodo arcaico. 

Fonseca de Ibáñez Pérez, Cecilia [locutora]. De viva voz. Bogotá: Radiodifusora Nacional de Colombia. Archivo Señal Memoria, CD16319.

 

Aunque viene de atrás, la domesticación no es un tema del pasado. Pensemos, por ejemplo, en el debate reciente respecto al cuidado de los caballos que eran utilizados para jalar carrozas en Cartagena y cómo la Procuraduría ordenó la clausura de esa práctica. O recordemos el tema de las llamadas zorras en Bogotá. Pensemos en los hipopótamos de la Hacienda Nápoles y Puerto Triunfo y todo el debate que ha habido a su alrededor. Pensemos en las corridas de toros y las corralejas. Todas estas discusiones tienen que ver con la domesticación, con la relación entre los humanos y los animales. En 2017, la policía ambiental incautó 23.600 animales silvestres “domesticados” en toda Colombia.

Es hora, pues, de reconsiderar la domesticación. Según el libro Where the wild things are now, editado por Rebecca Cassidy y Molly Mullin, la primera forma de hacerlo es dudar del concepto mismo, de que un animal doméstico es una propiedad. Por otro lado, como señala Zubrow, es miope pensar la domesticación como la conocemos como el estado natural de las relaciones entre animales y humanos. Finalmente, la antropóloga Nerissa Russel plantea que si queremos entender mejor este tema podemos pensar en la domesticación como un tipo de parentesco, pues los animales domésticos habitan las fronteras entre la naturaleza y la cultura. Desde esta perspectiva, la domesticación animal es una clasificación que también es un acto social, de la mano con relaciones interpersonales usualmente desiguales entre animales y personas como pueden serlo entre personas de una familia. 

 


Autor: Santiago Cembrano

 

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Fecha de publicación original Vie, 21/07/2023 - 07:58
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