Hilde Adler, una pianista ideal en la Radio Nacional | Señal Memoria

Publicado el Dom, 08/03/2015 - 11:23

Hilde Adler, una pianista ideal en la Radio Nacional

 Hilde Adler - Extracto Sonatina (Jachaturian) - 1960



Durante marzo estamos recordando la actividad de mujeres vinculadas a la Radio Nacional de Colombia en diversos momentos de su historia. Voces de la mujer en la radio, para reflexionar un poco sobre la historia de este medio de comunicación. Pero, justamente por la importancia histórica que tuvo la música en la Radio Nacional desde sus inicios, hemos querido resaltar la labor de una mujer que habló a través de las teclas de su piano. Hilde Adler es la protagonista de hoy.

Nos vamos a ubicar entonces en los años 50 y 60. Aunque no era lo único que sonaba, primaba en la Radio Nacional la “música clásica” y es en ese ámbito que se desarrolló la vida profesional de Hilde Adler. De origen austriaco, esta pianista representa el amplio número de músicos extranjeros que llegaron a reforzar el medio musical colombiano durante aquellos años. Esto es importante porque allí están expresados los ideales que fueron base para la fundación de la Radio Nacional y muchas otras instituciones: incrementar la cultura.


El ideal

¿Cómo se veía eso? ¿Qué era lo que muchos influyentes intelectuales tenían en la mira?: Europa. Y lo que había sucedido en Europa un siglo antes también había sido producto de ideales semejantes. La “música clásica” se volvió “clásica” por la intención ideal de elevar el espíritu, de sacar al hombre de su entorno mundano. Fueron cuestiones de nuevos poderes, de nuevas clases sociales en ascenso, de revoluciones intelectuales y sociales. Entonces ciertos bailes y la música asociada al entretenimiento se volvieron de menor categoría. El compositor, el pianista, el violinista, el director orquestal, se convirtieron en héroes románticos. Eso fue lo que nos llegó y eso fue lo que adoptamos.

Aún hoy tenemos rezagos. Cuanto el músico que no pasó por el conservatorio empieza la entrevista radial aclarando: “bueno… yo no soy músico…”. ¿Qué es lo que, siendo músico, no le permite aceptarlo del todo? Muchas veces hay otra aclaración: “yo no leo partitura”. Otra expresión de los rezagos de aquellos ideales es que en varias ocasiones, al referirnos a aquellos “músicos clásicos” del siglo XX (compositores o intérpretes) seguimos condicionados por la concepción heroica de su labor. Por eso, aunque se trata de homenaje, lo que queremos ahora es dar una dimensión más humana de Hilde Adler. Pero no nos referimos con ello a que vayamos a contar su vida personal. Lo que queremos es mostrar algunos detalles de la labor que tuvo a cargo una trabajadora de la Radio Nacional de Colombia y, a través suyo, las características del medio en que se desempeñó.


El “camello”

El trabajo de Hilde Adler fue hacer música. Estuvo vinculada al Conservatorio de la Universidad Nacional y desde los años 50 figura en los programas de la Orquesta Sinfónica de Colombia; luego en los 60 figura en la programación de la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango y, de igual forma, la pianista figura en los espacios que tuvo la Radio Nacional para cumplir parte de sus ideales: “Recital de la semana” y “Música de cámara”. El primero estuvo destinado a los músicos locales o extranjeros, como si se tratara de una sala más de conciertos (dentro de las pocas que tenía Bogotá). “Música de cámara”, por otro lado, contaba con una nómina estable de músicos que cada semana ofrecía un repertorio diferente.

Cabría decir que allí sí hubo algo de “heroico” porque no debió ser nada fácil estar con novedades semanales. Pero limitémonos a pensar que la labor de Hilde Adler muestra sobre todo una gran disciplina y dedicación a su trabajo, lo que hizo de ella una persona muy competente. Los registros más antiguos de Hilde Adler de los que puede dar cuenta Señal Memoria son las menciones de la pianista en Boletines de programación de la Radiodifusora Nacional publicados en 1954. Lo ilustrativo de esas menciones es que en ellas se perfila el desarrollo del vínculo que tuvo Adler con la emisora en los siguientes 15 años.

Hilde Adler figura allí como pianista solista; figura acompañando a la soprano Silvia Moscowitz y figura acompañando al violinista Frank Preuss. Entonces, hay que tener en cuenta lo siguiente: la música en vivo dentro de la programación de la emisora se caracterizó por el papel predominante del piano solista. Le siguieron las voces (soprano sobre todo), y el violín. Esos tres instrumentos (piano, voz, violín) fueron los preferidos al momento de estudiar música en Colombia desde el siglo XIX y durante los tres primeros cuartos de siglo XX. Y eso también definió las tendencias de programación en la emisora. Entonces, a través del trabajo de Hilde Adler en la Radiodifusora es posible trazar un esbozo de la vida musical, si no de Colombia, al menos de Bogotá, en lo que atañe a la “música clásica”.

El caso de la soprano Silvia Moscowitz es también ilustrativo. No solo es la intérprete que mayor número de veces interactuó con Adler en la emisora. También fue (y sigue siendo) pedagoga y, en medios de comunicación, se interesó por la formación musical de la infancia. Otros músicos recurrentes fueron el violista Ernesto Díaz, los violinistas Jaime Guillén y Ruth Lamprea de Baracaldo, los chelistas Giorgio Mainardi y Ludwig Matzenauer. Con excepción de Lamprea, estos otros músicos también tomaron parte activa de los conjuntos de la emisora. Es decir, fueron empleados en cuartetos de cuerda, orquesta de cámara y otros conjuntos ocasionales. Por el otro lado, de los que compartieron con Hilde Adler en el “Recital de la Semana” se encuentran Olav Roots (pianista y director orquestal), Panagiotis Kyrkiris (violinista) y Siegfried Miklin (fagotista).

Conjuntos de cámara hubo desde el principio en la emisora. Gerhard Rothstein, violista y director orquestal, fue uno de los miembros fundadores de la Radiodifusora en 1940 y estuvo al frente de la Sinfonietta (orquesta de cámara de la emisora) y de un cuarteto de cuerdas. Pero las menciones de agrupaciones con la participación de Hilde Adler solo se dan hasta 1961: Trío “Pro-Arte” (Hilde Adler, piano; Panagiotis Kyrkiris, violín; Giorgio Mainardi, chelo). Se tiene también una orquesta de mediano tamaño. Aunque es un poco tedioso, en aras de difundir la información y dejar un registro accesible para el interesado, permítase la mención de sus integrantes en 1966:

Efraín Zambrano y Dino Adis Bolognesi, trompas; Camilo del Pezzo, trompeta; Emilio Nisolino y Lio Politi, oboes; Siegfried Milkin, fagot; Luis Biava, Gustavo Kolbe, Bruno Sandri, Carmen Seifert, violines; Roberto Berrío, viola; Mario Belardinelli, chelo; Boleslav Ziarco, contrabajo; Hilde Adler, piano.


El contexto

De los mencionados, tanto orquesta como trío, la mayoría fueron músicos extranjeros. Entonces, como mencionamos al principio, Hilde Adler hizo parte de ese conjunto de músicos extranjeros que, llegados a Colombia por diversas circunstancias, tuvieron a cargo dos tareas: consolidar los repertorios canónicos, ideales o recurrentes de la “música clásica” y, por otro lado, actualizar la oferta musical. Es decir, poner al tanto al público de obras nunca antes escuchadas en vivo y muchas veces ni siquiera en discos, dado el limitado mercado del país. Esto nos conecta con otro tema importante que es el de los repertorios, ¿qué sonaba?

Pues lo que se tiene en cuanto a compositores puede verse también con la preeminencia del piano, las voces y el violín. Para el caso vocal: arias de ópera italiana y lieder (canciones) alemanes y austriacos. En cuanto al piano y el violín, también están las obras originadas bajo el manto de Europa central durante los siglos XVIII y XIX: Mozart, Beethoven, Schumann, Schubert, Brahms (…). Esto durante los años 50. Porque en los 60 es espectro empezó a ampliarse y abarcó con mayor recurrencia compositores del siglo XX, tanto europeos como americanos. Y dentro de estos últimos, colombianos como Guillermo Uribe Holguín, Fabio González Zuleta, Roberto Pineda, Luis Antonio Escobar y Blas Emilio Atehortúa, entre otros.


A manera de conclusión

El 13 de junio de 1954 se inauguró la televisión en Colombia. Otro medio de comunicación que quiso ser vehículo de los ideales culturales de la nación. Al respecto, nada más ilustrativo que la emisión inaugural. En su orden: Himno Nacional, palabras de Gustavo Rojas Pinilla (llamado “excelentísimo” en ese entonces, los albores de su mandato lejanos aún del juicio y el exilio), Noticiero Tele-News, recital del violinista Frank Preuss e Hilde Adler, “El niño del pantano”, un teleteatro a cargo de Bernardo Romero Lozano, “Estampas colombianas” y danzas folclóricas.
El influjo de Hilde Adler fue amplio. Es la pianista que más figura en el “Recital de la Semana”, programa que se extendió durante décadas en la programación de la Radiodifusora Nacional de Colombia. Hizo parte de una nómina estable de músicos vinculados a la emisora a la vez que tomaba parte de establecimiento musical del país con sus presentaciones en los más importantes auditorios. De igual forma, fueron varios sus conciertos con la Orquesta Sinfónica de Colombia. De su paso por el Conservatorio resultaron músicos muy destacados como la pianista antioqueña Terisita Gómez.

Hoy, sin embargo, muy poco se recuerda de Hilde Adler a pesar de su “heroico papel”, a pesar del empeño que tuvo en su trabajo. Su nombre en buscadores de internet arroja sólo la mención que se hace de ella como pedagoga en la hoja de vida de otros músicos que se formaron bajo sus directrices (sobre todo sale Teresita Gómez). La pianista murió en Bogotá en 1968. Las grabaciones suyas que quedaron en la fonoteca de la Radio Nacional siguieron siendo retransmitidas varios años después.

Compartimos con este escrito un par de extractos del “Recital de la semana” transmitido el 28 de julio de 1971. Las grabaciones fueron realizadas por Hilde Adler en 1960.

 

Hilde Adler - Extracto Tema con variaciones op.3 (Szimanowsky) - 1960


 

 

José Perilla 

 

Fecha de publicación original Dom, 08/03/2015 - 11:23
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