La muerte fortuita de “El Profeta”, como se le conoció, por un accidente automovilístico en 1976, fue en detrimento del ímpetu que tuvo el movimiento, asociado a las reivindicaciones juveniles del momento y a la crítica cáustica del estamento socio político y cultural colombiano.
Además de poemas y artículos periodísticos de gran significado, Arango escribió "Sexo y saxofón" y "Los ratones van al infierno".
A continuación la voz de Arango en una reflexión sobre la ciudad y el ser humano.