Flor Vargas convertía el contenido de la carta en un breve libreto que se dramatizaba al aire. Para responder adecuadamente a sus oyentes, que firmaban con seudónimos como “Flor Silvestre” o “El pajarito”, Flor Vargas se asesoraba con abogados, médicos o profesionales familiarizados con el asunto expuesto en la carta. Cecilia Cabral, hija de Flor Vargas, se encargó de clasificar la copiosa correspondencia que llegaba al programa, un tarea dispendiosa y dura porque la realidad que los oyentes relataban de su puño y letra a veces era terrible y difícil de digerir. Foto del archivo particular de Flor Vargas.
El Collar de Lágrimas y Una Cita Contigo
Image