Poesía latinoamericana: tres formas de hacer mundo en Bellessi, Jattin y Apüshana

Tres formas de hacer mundo desde la poesía
Publicado el Mié, 25/03/2026 - 09:48 CULTURA Y SOCIEDAD
Tres formas de hacer mundo desde la poesía

Pensar la poesía como operación, más que como definición: Bellessi, Jattin y Apüshana muestran cómo el lenguaje transforma la manera de percibir el mundo.

“La poesía es más profunda y filosófica que la historia”, escribió Aristóteles. La frase conserva una fuerza particular porque desplaza la discusión hacia el trabajo del lenguaje. La historia ordena hechos, arma secuencias, produce marcos de comprensión. La poesía toca otra zona: modifica la percepción, condensa experiencia, mueve relaciones entre palabras, memoria y mundo. En esa zona, una imagen concentra una época, un ritmo guarda una respiración colectiva, una palabra mueve un paisaje entero.

Pensar la poesía desde ahí ayuda a dejar atrás la pregunta por una definición única y a seguir otra pista: qué hace la poesía, bajo qué condiciones se escribe, qué tipo de experiencia vuelve visible. Ese es el hilo que permite leer juntos a Diana Bellessi, Raúl Gómez Jattin y Vito Apüshana. En cada uno, la poesía trabaja de un modo singular. En Bellessi, el lenguaje habita un territorio sensible e histórico. En Gómez Jattin, el lenguaje carga el peso del cuerpo y de la experiencia llevada al límite. En Apüshana, la palabra participa en una estructura de mundo donde memoria, linaje y territorio sostienen el sentido.

Diana Bellessi: el territorio como forma de atención

 Sánchez, Olga Walkiria (realizadora). (1998). Hablemos de… Poesía. [Diana Bellessi]. Colombia: Inravisión; Señal Colombia - RTVC. Archivo Señal Memoria, BTCX30-012380.

 La escritura de Diana Bellessi creció entre Zavalla, el litoral argentino y un largo recorrido por América Latina. Ese viaje de años dejó marcas visibles en su obra: una relación estrecha con geografías, lenguas, ritmos y tradiciones diversas, una conciencia continental que amplía el horizonte de la poesía argentina y una sensibilidad atenta a los vínculos entre paisaje e historia.

En sus poemas, el río, la isla, el jardín y la ribera cargan una presencia viva. El paisaje adquiere densidad, ritmo, textura. Allí se juega una forma de atención donde lo íntimo y lo histórico conviven. Bellessi fue escribiendo esa relación bajo condiciones políticas duras. Tributo del mudo, concebido durante la dictadura argentina, quedó ligado a una presión concreta sobre la palabra. La propia autora dijo que ese libro fue escrito “frase a frase, milímetro a milímetro”; esa lentitud registra una experiencia material del riesgo, una lengua que avanza con cuidado y precisión.

Su obra fue leída como una escritura pendular. Pasa del paseo solitario a la experiencia colectiva, de la oralidad cotidiana a una forma muy trabajada, de la celebración del instante a una inquietud histórica persistente. Esa oscilación da a su poesía una respiración particular. También vuelve más visible otra dimensión de su trabajo: la palabra como acontecimiento solidario. Sus talleres en cárceles y la experiencia recogida en Paloma de contrabando muestran una confianza sostenida en la poesía como escucha, intercambio y circulación de voz en espacios de encierro y exclusión.

Bellessi deja una enseñanza precisa: la poesía puede sostener una relación sensible con el mundo sin perder espesor histórico. En sus poemas, la belleza guarda una memoria herida y la atención se vuelve una forma de permanencia.

Raúl Gómez Jattin: el cuerpo llevado a la voz

 Hoyos Pérez, Bernardo (Director). (1989). Esta es su vida. La poesía tiene la palabra 25 de octubre de 1989. [Entrevista]. Colombia: Inravisión. Archivo Señal Memoria, C1P-241788.

 Raúl Gómez Jattin nació en Cartagena, vivió gran parte de su vida en Cereté y pasó por el teatro antes de volcarse de lleno a la poesía. Esa experiencia escénica marcó su escritura de un modo decisivo. Él mismo se definía como “poeta dramático”, y sus poemas conservan esa condición: voz encarnada, presencia, respiración, frase dicha desde un cuerpo en escena.

En Gómez Jattin el Caribe entra con toda su carga sensible. El río, el patio, la hamaca, las peleas de gallos, la oralidad, la casa, el calor, el deseo. Ese mundo aparece con intensidad inmediata. Sus poemas sobre Cereté sostienen una vitalidad exuberante y, al mismo tiempo, una corriente de nostalgia y desolación. En ese cruce aparece una de las claves de su obra: una lengua atravesada por memoria, erotismo, violencia, ternura y desmesura.

Su figura pública quedó atrapada muchas veces en el mito del poeta loco. Ese mito existe, pesa y explica parte de su recepción. La potencia de su obra está en otra parte: en la manera en que vida y lenguaje entran en combustión. La escritura toma forma en una zona de exposición radical. Cada poema parece sostener una experiencia en el instante mismo en que esa experiencia desborda. La palabra conserva presencia, herida, impulso. De ahí viene también la fuerza oral de sus versos, su respiración escénica, su cercanía con el monólogo teatral.

La poesía de Gómez Jattin deja ver algo central: el lenguaje puede cargar cuerpo, deseo y fractura sin perder música. Su obra sigue viva por esa mezcla difícil de vulnerabilidad, intensidad y forma.

 

Vito Apüshana: la palabra en una estructura de mundo

Acevedo, Guiomar (Directora). (2000). Libro abierto. [La poesía Wayuu de Miguel Ángel López y cultura literaria indígena]. [Magacín cultural]. Colombia: Guiomar Acevedo Producciones; Inravisión; Señal Colombia - RTVC. Archivo Señal Memoria, BTCX30-012261.

 En Vito Apüshana el poema entra en otra lógica. Su escritura, ligada a la tradición wayuu, trabaja con una concepción relacional de la identidad y de la palabra. El nombre se inscribe en una red de filiaciones, linajes y responsabilidades simbólicas. La autoría adquiere un espesor comunitario y el poema se vuelve un lugar de tránsito para voces, memorias y relaciones que vienen de antes y siguen después.

Su poética se organiza desde nociones muy precisas. Una de ellas es el “tejido de sangre”, forma de comprender el universo como entramado de dimensiones simultáneas donde la palabra mantiene equilibrio y continuidad.

Otra es el “contrabando de sueños”, figura que lleva la literatura hacia una lógica de intercambio simbólico regulada por códigos propios. En ese horizonte aparece también Lapü, el sueño, como instancia de comunicación entre dimensiones. La palabra entra así en relación con lo ancestral, con el territorio, con un orden del mundo que la poesía reactiva y pone en movimiento.

La lengua de Apüshana exige una lectura atenta a esa densidad. El wayuunaiki, la oralidad, la memoria colectiva, la presencia de los ancestros y la relación entre vida y muerte forman parte de la estructura del poema. Su obra mueve categorías como autoría, mito, territorio y literatura indígena. Ahí reside una parte central de su potencia: la poesía aparece como una práctica de conocimiento, una forma de sostener mundo.

Algunas anotaciones

Leer juntos a Bellessi, Gómez Jattin y Apüshana permite volver sobre el Día Mundial de la Poesía con una pregunta más exigente. La poesía aparece aquí como una práctica situada, ligada a una experiencia vital, histórica y colectiva. En Bellessi, esa práctica toma la forma de una atención que habita el territorio. En Gómez Jattin, adquiere la intensidad de una voz donde cuerpo y lenguaje arden juntos. En Apüshana, participa en una estructura de mundo sostenida por territorio, memoria y linaje.

Quizás allí reside una de las razones para seguir leyendo poesía. Cada uno de estos autores recuerda que las palabras guardan una capacidad de abrir percepción, de tocar experiencia, de dar espesor a la relación entre mundo y lenguaje. En tiempos de velocidad, saturación y ruido, esa capacidad sigue siendo una forma de lucidez.

Por: Laura Vera Jaramillo

Fecha de publicación original Mié, 25/03/2026 - 09:48